domingo, 10 de abril de 2011

MÚSICA PRÓPRIA DO 5º DOMINGO DA QUARESMA / DOMINICA V QUADRAGESIMA

Partituras:
  • Próprio autêntico completo (PDF)
  • Ofertório autêntico com versículos (PDF)

O intróito Iudica me Deus, cantado pelo eslovaco...



... e comentado pelo italiano Bruder Jakob:



Versão portuguesa, Julgai-me, Deus (MP3), baseada na latina:



Gradual Eripe me, cantado pelo eslovaco:




Comentário de Tiago Barófio sôbre o tracto Saepe expugnauérunt me:

VIII modo (sol plagale)

Saepe expugnaverunt me a iuventute mea.
Dicat nunc Israel: Saepe expugnaverunt me a iuventute mea.
Etenim non potuerunt mihi: supra dorsum meum fabricaverunt peccatores.
Prolongaverunt iniquitatem sibi: Dominus iustus concidet cervices peccatorum
(sal 128, 1-4).

L’itinerario quaresimale ci conduce alla santa Pasqua attraverso i sentieri di un nuovo Esodo. A situazioni di serena tranquillità si alternano momenti di inquietudine lacerante e smarrimento. Le parole del salmo, assunte oggi dal cantore, risuonano come un invito a ripercorrere la storia passata per riuscire a decifrare il presente. Un nuovo scenario si apre davanti al deserto, alla fine di una vera “Odissea” che ci vede spesso tutti oppressi, calpestati, derubati della nostra dignità personale. Ma siamo pur sempre riscattati e salvati, introdotti nella Terra promessa attraverso il passaggio pasquale.

Rivolgersi al passato non è facile. Lo spettro dei fallimenti ci sospinge verso l’indifferenza accecante che tutto nasconde ai nostri occhi. Come se nulla fosse stato. La fragilità che non riusciamo ad accettare ci lascia cadere nel vortice dove rischiamo di essere triturati da rimorsi e ripensamenti tardivi. Un falso pentimento alimentato dall’orgoglio ci tiene conficcati a terra, travolti dalle nostre mancanze, soffocati dalle nostre omissioni. Eppure continuiamo a farlo, convinti di compiere un’azione giusta, di confessare con sincerità le nostre colpe. Non avvertiamo che il rimuginare sugli aspetti negativi della nostra esistenza è soltanto uno sterile ripiegamento su noi stessi che rimaniamo al centro dei nostri interessi. A meno che o fino a quando avvertiamo la nostra impotenza e riusciamo finalmente a volgere lo sguardo al Crocifisso.

Sì, perché non sono sempre e non sono soltanto i cattivi e gli empi che ci violentano e ci perseguitano. Quando non sono gli altri che ci stendono a terra e arano sul nostro dorso facendo lunghi solchi sanguinanti, siamo noi che capitoliamo e permettiamo che gli altri ci usino come tappeti su cui correre, divertirsi, trarre vantaggio. Al che noi rispondiamo solo lamentandoci e piagnucolando, senza avere il coraggio di opporre resistenza. Nel riversare la responsabilità dei nostri guai sugli altri, ci convinciamo di essere giusti, vittime innocenti. Ci vuole ben altro.

La lettura della storia d’Israel, la conoscenza delle vicende che hanno visto nascere e svilupparsi la Chiesa, il ricordo di alcune vicende famigliari, le esperienze vissute in prima persona: è tutta una “biblioteca” di riferimenti concreti che possono aiutarci a scoprire le nostre responsabilità, sul come evitare il male, sull’affermare – con fatica e quasi sempre controcorrente - il primato di verità, giustizia, libertà. Forse con la schiena piegata e rotta, ma con la mente lucida, il cuore vigilante, l’esistenza aperta alla misericordia di D-i-o. Misericordia che tutti siamo chiamati ad annunciare nella condivisione della vita nuova donataci nella passione - morte - risurrezione del Signore Gesù.

Pasqua non celebra soltanto il momento finale della risurrezione. Nell’avvicinarci a Pasqua siamo invitati a mettere a fuoco anche la dimensione della passione e della morte. In questo impegno il tratto della V domenica di quaresima ci offre un orientamento sicuro.

1ª parte do programa televisivo italiano sobre arte sacra e a catequese de Bento XVI para êste Domingo:


2ª parte:
0:30 Leitura do Evangelho de hoje
2:40 Intróito Iudica me Deus
4:40 Explicação do maestro Fulvio Rampi
6:55 Comunhão Videns Dominus flentes sorores Lazari (cantada quando se lê o Evangelho de Lázaro)



A mesma comunhão, comentada por Bruder Jakob...



... e por Fúlvio Rampi...

Obras maestras del canto gregoriano / La antífona de la resurrección de Lázaro

Es el communio del quinto domingo de Cuaresma, en una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


El Señor, viendo a las hermanas de Lázaro
llorar ante el sepulcro,
se echó a llorar ante los judíos
y en voz alta gritó: ¡Lázaro, sal fuera!
Y salió con las manos y los pies atados con vendas
el que había muerto hacía cuatro días.

(Juan 11, 33.35.43.44.39)

Entrad, doblegados rindamos homenaje al Señor;
lloremos ante Aquel que nos ha hecho
porque Él es nuestro Dios.

(Salmo 95, 6-7)

Y salió con las manos y los pies…



ESCUCHA






GUÍA A LA ESCUCHA


Las antífonas de comunión del tiempo cuaresmal muestran la complejidad de los hechos litúrgicos que han determinado su ubicación y los distintos desplazamientos.
La enseñanza que de ello se puede sacar de manera más inmediata es que un communio gregoriano no es, como se suele pensar, un canto eucarístico. El texto de este momento de la misa, que en la mayoría de los casos está sacado del libro de los salmos, alude más bien al relato evangélico de esa misma celebración, siendo un ulterior comentario al mismo.

También en este caso, como en los anteriores domingos cuaresmales, el texto del communio es la síntesis de un episodio evangélico y, como tal, es el fruto de la sabia unión de palabras, incisos y frases que consiguen ofrecer, de manera concisa, el sentido de un relato, de una parábola, de una enseñanza.

El communio “Videns Dominus” narra el milagro o, por decirlo de manera más clara, el “signo” de la resurrección de Lázaro, que la actual liturgia sitúa en el quinto domingo de Cuaresma del ciclo A del leccionario.

El texto de la antífona está basado en cinco versículos del capítulo 11 del Evangelio de Juan, del que extrae pocas frases que no sólo resumen de manera eficaz el desarrollo del hecho, sino que están unidas con un hábil y preciso procedimiento de centonización. El resultado es un crescendo de intensidad expresiva (“climax ascendente”) que, partiendo de la narración ordinaria, alcanza gradualmente su ápice en la orden de Cristo proclamada en voz alta (“Lazare, veni foras”; Lázaro, sal fuera) para, a continuación, descender de nuevo paulatinamente (“climax descendente” o “anticlímax”) después de que se haya verificado el milagro.

La pieza se desarrolla casi por entero en estilo silábico y merece nuestra atención sobre todo por el testimonio que de ella ofrece, en la primera mitad de la antífona, la notación de Laon, reproducida encima de las notas cuadradas de la notación Vaticana.

Si la notación de San Gallo subyacente confía como siempre a la "virga" ( / )  y al "tractulus" ( – ) la indicación de los acentos agudos y graves de las piezas silábicas, el códice de Laon realiza, en cambio, una clara distinción entre la primera y la segunda semifrase. Es útil señalar esta distinción en este contexto porque se atiene al carácter de la narración.

El códice Laon 239 – el más ilustre de la familia de los códices de Metz, escrito en el siglo X – utiliza una forma gráfica concreta llamada “uncinus” que encontramos de manera regular en esta pieza a partir del "lacrimatus" de la segunda semifrase.

Este núcleo notacional de base varía sus propias dimensiones en relación al valor musical que quiere representar: de un valor silábico común, traducido por el "uncinus" de dimensiones normales, se pasa a una indicación de especial fluidez rítmica mediante la reducción de la grafía a un simple punto.

La lógica de los códices de Metz, ajena a los de San Gallo, aparece aquí con toda su singularidad y muestra el distinto desarrollo del recitativo en las primeras dos semifrases.

El llanto de las hermanas de Lázaro está indicado en el códice de Laon por una sucesión de puntos, interrumpida sólo por un "uncinus" con la "t" de “tenete” sobre el acento de “fléntes”. En la notación de San Gallo este énfasis encuentra correspondencia en la "virga" dotada de “episema”, es decir, del guión añadido encima de la propia "virga", que amplifica su valor y es la única punta expresiva en la fluidez de la primera semifrase.

Por tanto, se pone el énfasis sobre el llano (“flentes”) de las hermanas de Lázaro, pero se trata de un llanto silencioso, inmediatamente superado en importancia por el llano del proprio Cristo que, como dice el texto de Juan con una expresión única en el Evangelio, “se echó a llorar” ("lacrimatus est"). Por este motivo, esta segunda semifrase está anotada no sólo con simples puntos, sino con una sucesión de “uncinus”, es decir, con valores plenos que son mantenidos hasta el culmen expresivo que se alcanza en el momento en que Cristo da su poderosa orden: “Lazare, veni foras”.

Si la notación de Laon ha resaltado las diferencias rítmicas y, por tanto, de significado que se pueden ver en la primera parte de la antífona, ahora es la grafía de San Gallo, bajo la línea de la Vaticana, la que juega sus mejores cartas en este poderoso inciso central.

Efectivamente, encontramos una elocuente virga episemada, de valor amplio, en el acento de “Làzare”, pero sobre todo encontramos dos virgas episemadas consecutivas sobre ambas sílabas de “foras”: se trata de un énfasis particularmente fuerte de este inciso.

Pero, según la lógica de Einsiedeln 121, - el testimonio más ilustre de la escuela de notación de San Gallo -, hay mucho más. Este valioso códice, en todo su vasto repertorio de la misa, utiliza el mismo procedimiento (dos virgas episemadas consecutivas sobre sílabas monosónicas) sólo en otro caso, a saber: en el communio "Oportet te", también éste cuaresmal y con texto evangélico.

Este breve antífona relata la conclusión de la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 32) en el momento en que el padre se dirige al hijo mayor: “Frater tuus mortuus fuerat et revixit” (tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida). Precisamente sobre este último verbo (“revixit”) encontramos las virgas episemadas consecutivas. La fuerza expresiva de esta indicación sangalense encuentra plena razón y profundo significado al reservar a estos dos únicos casos, entre todo su repertorio, un tratamiento tan especial: ambos están unidos por el hecho de que relatan casos de resurrección. Su verdadera fuerza expresiva, además, se revela plenamente sólo en la compresión de su recíproca remisión.

El culmen expresivo del communio "Videns Dominus" coincide con el ápice melódico de la pieza, desde el que la construcción modal desciende progresivamente hasta alcanzar, con ritmo ordinario y procedimiento silábico, la importante cadencia final.

El cierre de la antífona insiste sobre un aspecto de gran importancia, que en el texto evangélico es premisa del signo milagroso: Lázaro estaba "quatriduanus mortuus", muerto desde hacía cuatro días. La monodia gregoriana concentra su atención en estas dos palabras finales. Se amplifica el peso de las dos notas descendientes ("clivis") sobre el acento de “quatriduànus”. Y la cadencia final sobre “mortuus” es enriquecida con notas de manera especial en relación al estilo silábico mantenido hasta ese punto.

Por último, hay que señalar una particularidad que atañe al versículo del salmo que acompaña la antífona. Los antiguos manuscritos nos sorprenden con una elección conmovedora: al llanto de las hermanas de Lázaro y al llanto del Señor se asocia nuestro llanto (“ploremus ante eum”, lloremos ante él) en este quinto domingo de Cuaresma, anteriormente llamado "primer domingo de Pasión”.
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La partitura musical reproducida más arriba está tomada del "Graduale Triplex seu Graduale Romanum Pauli PP. VI Cura Recognitum", Abbaye Saint-Pierre de Solesmes, 1979, p. 124.
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4.4.2014 


Comunhão Qui mihi ministrat, que se canta quando fôr lido outro Evangelho que não o de Lázaro ou da mulher adúltera. Aqui na versão portuguesa Quem Me servir quiser (MP3):


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