sábado, 3 de dezembro de 2011

Música própria para o 2º Domingo do Advento / Hebdomada II Adventus

Meditação de São João Baptista, por Jerónimo Bosch.

Partituras (forma ordinária do rito romano):
Próprio autêntico (PDF)
Ofertório com versículos (PDF)


Próprio da Missa cantada em Latim pelo Padre Armindo Borges na Igreja do Sacramento no Chiado em Lisboa, Domingo ao meio-dia e um quarto (12h15):
2º Domingo do Advento

Interpretação do intróito Populus Sion pelo eslovaco:




Não deixes de ler a explicação do maestro Fulvio Rampi para o intróito Populus Sion:

Obras maestras del canto gregoriano / "Populus Sion"

Es el introito del segundo domingo de Adviento. En una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su  Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


Pueblo de Sión,
el Señor vendrá a salvar las naciones;
y hará oír, el Señor, la majestad de su voz
con alegría de vuestro corazón.

Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como un rebaño.

(Isaías 30, 19.30 / Salmo 80, 1)



ESCUCHA







GUÍA A LA ESCUCHA


El texto del introito gregoriano del segundo domingo de Adviento merece algunas observaciones preliminares y recuerda, de manera más general, el complejo procedimiento de composición textual actuado para los cantos del “proprium" de cada misa.

El procedimiento más sencillo lo hemos visto el primer domingo de Adviento: allí, el texto del introito “Ad te levavi” era fruto de la elección de pocos versículos consecutivos del salmo 24.

Otras veces, los versículos bíblicos – en su mayoría extraídos del libro de los salmos, pero no sólo – no están elegidos de manera consecutiva. En este caso es necesaria, por tanto, una obra de centonización, es decir, de “collage” de varios fragmentos textuales con el fin de producir un texto capaz de asegurar, con extrema concisión, la máxima densidad expresiva.

Un caso emblemático es el "communio" cuaresmal “Videns Dominus”, que narra el milagro de la resurrección de Lázaro. El "Gradual Triplex" – que indica las referencias a la Sagrada Escritura a principio de cada pieza – nos informa que el texto de este "communio", tomado del capítulo 11 del Evangelio de Juan, es el resultado de la centonización en el orden de los versículos 33.35.43.44.39. El resultado es el siguiente: “Videns Dominus flentes sorores Lazari ad monumentum, lacrimatus est coram iudaeis et clamat: Lazare, veni foras. Et prodiit ligatis manibus et pedibus, qui fuerat quatriduanus mortuus” que, traducido, dice: "El Señor, viendo a las hermanas de Lázaro llorar sobre la tumba, se echó a llorar delante de los judíos y gritó: Lázaro, sal fuera. Y salió, atado de pies y manos con vendas, pues ya era el cuarto día".

A menudo, la centonización está acompañada por una verdadera y propia modificación del texto mediante la sustitución o añadido de palabras. Así, por ejemplo, en la primera frase del introito “Da pacem” del XXIV domingo del tiempo ordinario es, precisamente, el primer sustantivo el que es modificado respecto al texto bíblico, tomado del Sirácida. El original “Da mercedem sustinentibus te” (Sir 36, 18: concede “la recompensa” a aquellos que te esperan), es sustituido “Da pacem” (concede “la paz”), dejando inalterado el resto de la frase.

Pero no es todo. El aspecto más valiente y más interesante de esta adquirida metamorfosis textual a partir del texto bíblico no está sólo en la elección, en la centonización, en la sustitución, sino en el verdadero y propio añadido de un nuevo texto.

También en este punto, un ejemplo sobre otros: en el gradual típico de la Semana Santa, el “Christus factus est”, al incipit del célebre texto original de Pablo (Filipenses 2, 8) se le añade “pro nobis”: “Christus factus est pro nobis oboediens usque ad mortem” (Cristo se humilló a sí mismo “por nosotros”, obedeciendo hasta la muerte).

Pues bien, la respuesta del canto gregoriano a dicho procedimiento de modificación del texto es evidente: lo que la liturgia cambia, sustituye o añade se convierte musicalmente en un momento de especial expresividad, punto de mira privilegiado en la economía del fraseo en su conjunto.

Volviendo a los últimos ejemplos citados, “Da pacem” y “pro nobis” – de alguna manera, paradigmáticos de este fenómeno –  representan cada uno el verdadero énfasis especial introducido en la respectiva pieza de origen.

Podemos, por tanto, constatar, a propósito de los textos del "proprium", varios grados de elaboración destinada al canto. Cada intervención manifiesta ya, al menos en embrión, el pensamiento, la reflexión, la primera respuesta “litúrgica” de la Iglesia al texto bíblico que le ha sido entregado. La respuesta definitiva la da el resultado sonoro que el canto gregoriano quiere asignarle.

Y llegamos finalmente al introito “Populus Sion” del segundo domingo de Adviento, ejemplo que resume cuanto se ha dicho hasta ahora.

La referencia al libro de Isaías (Is 30, 19.30), para el anónimo recopilador del texto de este introito, se convierte en inspiración para una nueva y radical reelaboración.

El primer versículo original de Isaías (“Pueblo de Sión… de cierto [el Señor] tendrá piedad de ti”), centonizado con el segundo versículo, algo distante (“Hará oír el Señor la majestad de su voz, y mostrará la descarga de su brazo con ira inflamada”) se presenta, en el texto bíblico, dentro de un contexto de divina “venganza” contra Asiria, para la salvación de Israel.

Pues bien, precisamente este texto que promete la aniquilación de un pueblo enemigo es utilizado y radicalmente cambiado para convertirse, en la primera frase del introito, en un anuncio de salvación universal: “el Señor vendrá a salvar las naciones”.

El canto gregoriano, en este caso, realiza un buen juego resaltando con énfasis precisamente esta variación de significado producida por el nuevo texto, insistiendo principalmente sobre la deseada contraposición entre “Sion" y "gentes”.

El antiguo anotador de la abadía de San Galo da un testimonio aún más explícito – como podemos ver más arriba, en la reproducción de la página del "Graduale Triplex" – allí donde añade una valiosa indicación “de sentido” a su notación en campo abierto, la que está incluida entre el texto y la notación cuadrada. Tanto en el acento de “Sion”, como en el acento de “gentes” se traza, sobre los respectivos neumas de dos o tres sonidos ya con valores alargados, la letra “t”, es decir, “mantener, retener”, como si se quisiera demorar ulteriormente en la amplificación del valor de dichas palabras y detener la mirada sobre la íntima relación-oposición entre estos dos elementos textuales decisivos.

Tras haber proclamado, en el introito del primer domingo de Adviento, la universalidad de la venida de Cristo (“Universi qui te exspectant non confundentur”), este segundo domingo el anuncio se hace más intenso y arrollador: al pueblo elegido, "populus Sion", se le anuncia la obra del Señor, no mediante la aniquilación de otros pueblos, sino mediante su salvación.

Tras la huella de esta primera frase, el texto de Isaías utilizado para la segunda frase (“et auditam…”) asume de forma casi natural un nuevo color y un tono marcadamente alegre, traducido musicalmente por audaces impulsos y énfasis expresivos, explícitos gracias a la consecución de las extremidades aguda de la pieza y la prolongada insistencia sobre los mismos grados melódicos.

La modalidad de este introito, de hecho, es de "tetrardus autentico" (séptimo modo), cuya confirmada extensión estructural hacia la zona aguda se combina bien con la cualidad de un anuncio de salvación como éste. El final, “leticia del corazón”, representa a la perfección el eco y el descanso conclusivo de la cadencia.
6.12.2013

Outra interpretação dêste intróito, da Escola Antiga de Espanha:




O gradual Ex Sion na voz do Pedro Francês:




Interpretação do Alleluia Laetatus sum, pelo eslovaco:




Escutai também a informada interpretação do Pedro de França:




Ainda sôbre esta Aleluia, explicou o maestro Bruder Jacó:
Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi: in domum Domini ibimus (sal 121, 3) [I modo, re autentico].
Sin dalle prime note la formula d’intonazione indica in maniera inequivocabile la modalità di questo “Alleluia”: re autentico. Un ampio arco melodico percorre un’ottava (DO-do-DO) e insiste sul do acuto prima di avviarsi alla conclusione sulla finalis. Nell’esecuzione dei vari torculus è importante non appoggiare la prima nota, mentre occorre sottolineare con leggerezza la terza. Nel verso si ripropone l’ampio arco iniziale con tre variazioni che lasciano trasparire la struttura melodica della salmodia fiorita propria delle due antifone della Messa, introito e comunione. Diverso è lo svolgimento del secondo verso “Stantes erant pedes nostri in atriis Hierusalem”, presente in tutta la tradizione, ma scomparso dalle edizioni moderne. Ecco la recensione di Benevento 34, 3r:

Nell’intonare l’Alleluia, il cantore apre il cuore sulla scena che sarà descritta nell’antifona di comunione con le parole del profeta Baruch (5, 5a + 4, 36b). Siamo tutti in una condizione di esiliati, dispersi, sradicati e lontani dalla patria. All’inizio dell’avvento, tuttavia – sorpresa! – la prospettiva dell’incarnazione imminente del Verbo dischiude nuovi orizzonti. Non si tratta di ritornare semplicemente al punto di partenza, ma di ricuperare nuovi spazi, una nuova cittadinanza riconosciuta a pieno diritto. Ormai sappiamo che c’è un’alternativa reale alle brutture e alle ingiustizie del momento presente. Da apolidi, senza patria, nella gratuità evangelica siamo riconosciuti famigliari di D-i-o, abbiamo accesso alla sua casa, condividiamo la sua stessa vita.
È tutto vero, e non è un gioco di prestigio, non è una prova di furbizia. Ai diritti corrispondono sempre dei doveri. La nuova patria potremo raggiungerla soltanto dopo aver assolto gli impegni della con-versione, nell’intraprendere la via giusta, nel rendere vera la nostra persona anche nelle parole e nelle azioni, nell’immergerci in Colui che è la via, la verità, la vita. È la vita in Cristo che trasfigura l’esistenza del momento presente e si esprime in canti di gioia. “Laetatus sum”: non effervescenza istantanea destinata ad avvizzire presto e a gettarci nello sconforto, ma gioia che sboccia dalla pace interiore, dall’armonia della persona intera. Armonia di cui il canto, anche nella liturgia, è un’esile eco. Rifrange il bene che abbiamo vissuto e annuncia il bene che vivremo. Nel tempio di D-i-o edificato nel nostro cuore, nella Chiesa e nella società del tempo presente, nella Gerusalemme celeste.

A antífona do Ofertório Deus tu convertens cantada pelo Pedro de França:




Lêde também o comentário de Tiago Barófio sôbre a comunhão Ierusalem surge (PDF).


Programa televisivo O Domingo com o Papa Bento XVI, cuja 1ª parte explica a espiritualidade deste Domingo atráves da arte:


2ª parte: Intróito Populus Sion (0:45), Comunhão Jerusalem surge (8:00) e motete para coro de duas vozes iguais sobre a antífona mariana Beata viscera (12:34):




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