domingo, 24 de abril de 2011

Música do Domingo de Páscoa / Dominica Ressurrectionis ad Missam in Die

A Ressurreição, por Tintoreto.

O cântico de entrada desta Missa é o intróito Resurréxi :




Não deixeis de ler o inspirador comentário do maestro Fúlvio Rampi a este intróito:

Obras maestras del canto gregoriano / El introito de Pascua

Es el canto de entrada del domingo de Resurrección. Aquí en una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


He resucitado y estoy aún contigo, aleluya.
Apoyas sobre mí tu mano, aleluya.
Sublime es tu conocimiento, aleluya, aleluya.

Señor, tú me sondeas y me conoces,
Me conoces cuando me siento o me levanto.

He resucitado...

(Salmo 139, 5.6.1.2)



ESCUCHA







GUÍA A LA ESCUCHA


La gran “R” que ocupa amplios espacios en las miniaturas de los antiguos pergaminos y en los libros litúrgicos es el signo de la Pascua. Después de la gran “A” del introito “Ad te levavi” que inaugura el año litúrgico en el primer domingo de Adviento, he aquí ahora el “Resurrexi” que indica el corazón del mismo.

Unos pocos versículos del salmo 139, en la versión “cristológica” de la Vulgata de Jerónimo, se convierten en el texto del introito más importante del repertorio gregoriano.

Después de la conmovedora Vigilia de la noche anterior, la misa del día de Pascua se abre con este nuevo anuncio de resurrección. Un anuncio que, sin embargo, nos cuesta no definir decepcionante por la forma musical que lo adorna. La melodía es árida y procede de manera constante en una modalidad de deuterus que, partiendo de un Mi grave insistente y ligeramente adornado sólo con unos sonidos cercanos, alcanza raramente el La agudo que ratifica a duras penas incluso la pertenencia plagal al cuarto modo.

Nos preguntamos por qué no le corresponde a tanta solemnidad iconográfica una melodía exuberante. Nos preguntamos el porqué de una ostentada distancia entre la centralidad del hecho litúrgico y la reluctancia del hecho sonoro. Nos preguntamos, en resumen, qué sentido tiene anunciar la Pascua de Resurrección en este cuarto modo.

La exégesis del texto resuena en una modalidad que percibimos insuficiente, inadecuada para comunicar una noticia tan turbadora. El “Resurrexi” está contenido todo él en ese cuarto modo que evoca contextos aparentemente lejanos al misterio que se está celebrando.

Incluso sin ceder a esquematismos exasperados, hay que recordar que a cada uno de los ocho modos gregorianos – sistema denominado “octoechos” – se le atribuía, por parte de los teóricos medievales y de épocas sucesivas, un "ethos" específico. El mismo arte medieval ha querido representar visivamente las cualidades artísticas y de significado de los modos gregorianos. En este sentido son célebres las representaciones de los modos en los capiteles de Cluny y de Autun. En nuestro caso, en el capitel cluniacense correspondiente al cuarto modo aparece una elocuente inscripción que lo explica asignándole un carácter fúnebre, acompañado de un velo de tristeza.

El introito de Pascua marca, por tanto, un punto de máxima distancia entre nuestras expectativas y la propuesta real del canto gregoriano. Pero dicha distancia está medida sobre nuestra incapacidad de entrar en profunda sintonía con el componente alusivo de este repertorio, verdadera clave de cambio de su proyecto litúrgico-musical.

Hay que reafirmar que no es correcto ceder a un esquematismo exasperado ni siquiera en lo que respecta a la fascinante teoría del ethos modal. Esto significa que no todas las piezas en cuarto modo están vinculadas al luto o a la tristeza. La cuestión, obviamente, es mucho más compleja; dicho lo cual, resulta sin embargo fundamental que las diversas modalidades del canto gregoriano, como cualquier otro de sus elementos constitutivos, sean consideradas bajo distintos aspectos, buscando por ejemplo, las referencias formularias y las concordancias.

El componente alusivo proprio de la lógica formular, que se encuentra asimismo varias veces en los cantos de Cuaresma, se extiende de hecho también a la lógica modal. No sólo es necesaria una lectura inteligente de la fórmula, - que no está circunscrita a ninguna referencia evidente a casos paralelos -, sino también una mirada abierta en mérito a la utilización de las mismas estructuras modales.

No basta mirar desde dentro cada pieza gregoriana. Hay que buscar una lógica de amplio respiro, tanto en la vertiente formular como en la vertiente modal, como sucede en este caso. La delicada teoría del ethos de los modos puede revelarse, en realidad, una valiosa ayuda para descubrir una especie de “modalidad tendencial” que, partiendo de cada pieza individual, abraza todo un recorrido litúrgico, construyendo relaciones de sentido y siendo instrumento de memoria y para la memoria.

El introito “Resurrexi” es signo, expresión y cumplimiento de un recorrido litúrgico, el del Triduo pascual, durante el cual se celebran sin solución de continuidad la pasión y la muerte y la resurrección del Señor. Hay que centrar la atención de manera intencionada en la conjunción “y”, que ratifica la absoluta continuidad de los tres acontecimientos uniéndolos bajo una única mirada, según el artículo de fe proclamado en el Credo: “passus, et sepultus est, et resurrexit”.

Ciertamente, no es casual la pertenencia a la modalidad del deuterus del introito “Nos autem” que en la “Missa in Coena Domini” del Jueves Santo abre el Triduo sacro. En el célebre texto paulino (Gálatas 6, 14) encontramos el resumen del acontecimiento pascual: “Nos autem gloriari oportet in cruce Domini nostri Iesu Christi: in quo est salus, vita et resurrectio nostra: per quem salvati et liberati sumus” (En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en el que está nuestra salvación, vida y resurrección; mediante el cual hemos sido salvados y liberados). En él la cruz y la resurrección ya están unidas, entrelazadas y se anuncia, contemporáneamente, la perspectiva de salvación en una única modalidad de deuterus.

Para finalizar, hay que recordar que el mismo introito “Nos autem” del Jueves Santo está, a su vez, precedido por un recorrido en deuterus trazado por los introitos de los primeros días de la Semana Santa.

Por tanto, la “modalidad tendencial” que acompaña este camino no puede hacer otra cosa más que implicar también la Pascua. El canto gregoriano pronuncia un “Resurrexi” lleno de memoria y, por tanto, no separable de los días en deuterus de la Pasión.

Así pues, por este motivo, la ejecución aislada de este introito en nuestras liturgias nos parece muy inoportuna y fuera de lugar. Tal vez sea ciertamente así, pero no por una desilusión de la que sería responsable el canto gregoriano, sino más bien por nuestra ausencia de memoria.

La misa del día de Pascua, sin embargo, no tiene solamente el color oscuro del deuterus. Si el “Resurrexi” se ubica, como hemos remarcado hasta ahora, como cumplimiento de un recorrido concreto, es también verdad que los otros cantos del proprio de esta misa tocan todas las categorías modales fundamentales del sistema del octoechos.

El gradual “Haec dies” está en protus, es decir en la melodía-tipo de los graduales de segundo modo, mientras el ofertorio “Terra tremuit” propone de nuevo el deuterus para el texto de un salmo (Salmo 75, 9-10) de intenso dramatismo: “Terra tremuit et quievit dum resurgeret in iudicio Deus” (La tierra se asusta y se calma cuando Dios se pone en pie para juzgar).

El verdadero júbilo sólo puede ser confiado al aleluya “Pascha nostrum” y a su explosiva modalidad de tetrardus auténtico, el séptimo modo, lleno de impulso juvenil. Por último, el mismo texto paulino, enriquecido por un ulterior versículo (1 Corintios 5, 7.8), resuena en tritus plagal, el sexto modo, en la antífona a la comunión, en el que la alegría pascual encuentra un arribo sereno, devoto y se convierte en gozo pleno y contenido profundo y orante.

El anuncio pascual, punteado de nuevos “aleluyas” en cada pieza y comentado por la tan conocida como increíble secuencia “Victimae paschali laudes” es, en resumen, completado plenamente. Y resuena durante la misa en todas las lenguas modales posibles conocidas por el canto gregoriano.
__________

La partitura musical reproducida más arriba está tomada del "Graduale Novum", ConBrio Verlagsgesellschaft, Regensburg, 2011, p. 165.
19.4.2014 

Este mesmo intróito, comentado por Bruder Jakob:
14-04-2014 Pasqua - Resurrexi
L’introito pasquale presenta vari aspetti d’interesse musicologico. La melodia propone la tecnica compositiva maqam, diffusa nel Mediterraneo. Nei manoscritti, inoltre, si trova anche la lezione Resurrexit: la terza persona è esigita dalla presenza di un’integrazione tropistica. Si pensi che si conoscono oltre 160 elementi di tropo connessi con Resurrexi/xit.
La melodia in mi plagale presenta un ambito circoscritto alla sesta do-la. Il discorso musicale è estremamente sobrio; sulle prime sembra contrastare l’esuberanza della gioia che ci si attenderebbe a Pasqua. Tutto procede in maniera pacata, “sottovoce”. Sotto la guida della liturgia, ci s’accorge ben presto che la modalità espressiva corrisponde a un disegno preciso: delineare il cammino di fede con fermezza, ma senza facili entusiasmi. A Pasqua sarebbero del tutto fuori posto.
Cristo è risorto; la morte è stata sconfitta. Certamente. La risurrezione e l’ascensione di Cristo, Signore della gloria, sono sempre passi che iniziano con la passione e la morte. La vita umana nella risurrezione di Cristo è trasfigurata: non spalanca le porte a chissà quale emozione. Nella sobria ebbrezza dello Spirito, chi ha partecipato alla morte di Cristo con lui risorge a una vita che è totale adesione alla volontà del Padre, nell’adorazione senza fine.
Il salmo 138 presenta Cristo e il cristiano che si destano dal sonno. Per noi uomini, il risveglio ultimo è preceduto da tanti momenti in cui ci scrolliamo via la sonnolenza e la ruggine di abitudini che ci incrostano e rallentano la corsa gloriosa della Parola. Quasi ci meravigliamo che al risveglio troviamo ancora D-i-o al nostro fianco. Sì, perché LUI non ci abbandona mai, mentre noi ...
Il contatto con D-i-o non avviene in un incontro fuggevole. La nostra vita è tale se è in Cristo. “Alle spalle e di fronte mi circondi, e poni su di me la tua mano” (sal 138, 5). D-i-o ci ha plasmato, traducono i Settanta: il gesto della creazione è istantaneo e insieme perenne. D-i-o sorregge la sua creatura, l’innalza sino al suo cuore, gli sussurra le parole che illuminano il tragitto terreno. La sua mano onnipotente non schiaccia e non disintegra la persona; al contrario, la solleva nella leggerezza.
“Meravigliosa per me la tua conoscenza” (sal 138, 6 a): un giudizio quasi temerario che richiama subito la coscienza dei nostri limiti: “troppo alta, per me inaccessibile” (sal 138, 6 b). La liturgia pasquale ci tiene saldi alla croce. Nella sequela di Cristo poco per volta si ricapitola il mistero della sua missione nel contrasto tra la morte e la vita. Un mistero che invano tenteremmo di decifrare scomponendone gli elementi come se fosse un divertente puzzle per aguzzare l’ingegno e farci pensare che ormai è tutto chiaro e ovvio. “Mors et vita duello conflixere mirando: dux vitae mortuus, regnat vivus” canta la sequenza. 
Solidali con Cristo nella morte e nella risurrezione, siamo chiamati ad una concreta condivisione di dolore e speranza con quanti si trovano lacerati tra le tenebre più fosche e la luce abbagliante. Con Resurrexi i cantori offrono un’occasione di speranza ai profughi che trovano la salvezza mentre tanti loro figli e genitori soccombono nella fuga dalle violenze omicide. Un’occasione di speranza ai papà che vedono sbocciare una nuova vita mentre l’amata muore di parto ... “Victor rex, miserere”.


Depois da 2ª Leitura canta-se o Alleluia Pascha nostrum (MP3):


Escutai este mesmo Alleluia, cantado por uma criança de 9 anos:





Lêde o comentário de Tiago Barófio a esta Aleluia (PDF).

Depois do Aleluia, canta-se a seqüência Victimae Paschali Laudes, aqui cantada pelos Cantori Gregoriani (7:48):



E pelo eslovaco:




E pelo Pedro Manuel Desmazeiros:



Padre Paulo Ricardo de Azevedo Júnior explica a sequência pascal:



Sequência Pascal em Português:




O ofertório desta missa é o Terra tremuit, aqui na versão polifónica de Guilherme Byrd:




A comunhão é a Pascha nostrum, aqui cantada pelo eslovaco:




Comentário da Prof.ª Idalete Giga sobre estes cânticos:





sábado, 23 de abril de 2011

Cânticos Próprios da Paixão em 6ª Feira Santa / Feria VI in Passione Domini

«Os Evangelhos na Arte: o Crucifixo»
Programa da TV 2000, graças a enzop82.




Depois da 2ª Leitura canta-se o gradual Christus factus est , aqui na voz do eslovaco:





Cântico para a adoração da Sancta Cruz em Peregrinação, Crucem tuam, cantada pelo eslovaco:
Adoramos a tua cruz, Senhor: e a tua santa ressurreição louvamos e glorificamos: eis, então, o lenho em que vem o gáudio a todo o mundo. Deus se compadeça de nós, e nos abençoe: ilumine o seu rosto sôbre nós, e tenha dó de nós.



Os impropérios e o triságio segundo o Missal Bracarense de 1928, aqui cantados pela minha pessoa (MP3):






Padre Paulo Ricardo explica os impropérios:

Cânticos de 5ª-Feira Santa, Missa da Ceia do Senhor / In Coena Domini




1ª Antífona para o lava-pés, Postquam surréxit Dóminus, cantada pelo eslovaco: Depois que o Senhor Se levantou da mesa, meteu água na bacia, pôs-Se a lavar os pés dos discípulos: foi êste o exemplo que lhes deixou.



2ª Antífona para o lava-pés, Dominus Iesus cantada pelo francês Pedro-Manuel Desmazeiros: O Senhor Jesus, depois que ceou com seus discípulos, lavou os pés deles, e disse-lhes: Sabeis o que vos fiz, Eu (que sou vosso) Senhor e Mestre? Um exemplo vos dei, para que vós assim façais.





Padre Paulo Ricardo explica o cântico processional do Ofertório Ubi caritas:


Este cântico foi considerado pelo Papa Paulo VI como um dos mais importantes do reportório gregoriano. Gravação pelo eslovaco:




«Os Evangelhos na Arte: 5ª-feira Santa»Programa da TV 2000, graças a enzop82.




The Fourth Cup - Dr. Scott Hahn

Dr. Scott Hahn shows us how the Catholic Understanding of the Mystical Body of Christ, embodied in the Church and revealed anew in the Holy Eucharist, comes directly from the Bible. He places the Last Supper in the context of the Jewish Passover Seder liturgy. By explaining the significance of the drinking of the fourth and final cup in the Old Testament Passover meal ceremony, Dr. Hahn draws a symbolic parallel to Christ’s death on the Cross. It is an exciting concept, that will help listeners discover a whole new dimension to Holy Mass, and the relationship of the Last Supper to the Eucharistic celebration.






Em Portugal, temos uma famosa Última Ceia do escultor francês Hodart, no Museu Nacional Machado de Castro em Coimbra; visitai-a:

http://www.rtp.pt/play/p1623/e165746/visita-guiada


Responsórios de Trevas de Sábado Santo

Sicut Ovis

Para 6 vozes, composto por Carlos Jesualdo:


Mais fácil, mas não menos espiritual, esta fantástica composição do Padre Francisco Martins, para 4 vozes:

Colocamos apenas a 1ª página desta obra para vos convencer a comprardes o riquíssimo Livro de Quaresma deste compositor, editado recentemente pela Imprensa Nacional-Casa da Moeda.


Agnus Dei
Francisco de Zubaran, 1635-40
óleo sobre tela, 38 x 62 cm
Museu Nacional do Prado, Madrid, Espanha

O vos omnes

Aqui na competente versão traduzida de Lincoln Haas Hein, Ó vós todos, também conhecido por "Canto de Verónica":

terça-feira, 19 de abril de 2011

«Redescobrir a música dos que nos antecederam, especialmente o gregoriano»

Palavras de Dom Liberio Andreatta sobre música litúrgica:
A música sacra tem "uma linguagem universal, mas especialmente forte em uma sociedade de consumo e de bem-estar. É um componente essencial da liturgia que estamos redescobrindo e que chega em particular aos jovens (...)"

"[O] homem chegou a uma situação de desilusão, vazio, solidão, na qual se encontra terrivelmente desapontado. Ele perdeu todos os pontos de referência e, nesta situação, acho que a música sacra é o instrumento e a linguagem que o leva a encontrar-se novamente consigo mesmo. Essa nostalgia que todo homem tem da sua origem e do seu destino é a nostalgia de Deus".

O prelado sublinhou que "a música é um componente essencial da liturgia. Basta pensar em Davi com a harpa. No Antigo Testamento, diante do ‘Santo dos Santos' estava a música sacra. Era a expressão profunda de uma linguagem que não era tão humana quanto divina".

[T]ambém lamentou que hoje, nas igrejas onde a música sacra foi posta de lado, também foi retirado algo da linguagem da divina liturgia, afirmando que existem interpretações erróneas do Concílio Vaticano II, que deram à celebração litúrgica um aspecto de assembleia, perdendo o sentido de que Cristo é o celebrante. "Uma assembleia sem Cristo não tem sentido", disse ele.

[L]amentou que tantas vezes se tenha dado espaço a "cânticos com uma música feita com guitarras, improvisadas, que ​​foram mais o resultado da modernidade do tempo que da tradição profunda da Igreja, que, após milénios, tem um património que é desperdiçado dessa maneira".

"Mesmo nas procissões - recordou - foram removidos os sinais que externamente já não nos diziam nada, porque perdemos interiormente o sentido e o significado dessas linguagens." E concluiu lembrando que, "graças a Deus, com Bento XVI, estamos redescobrindo este caminho que, de alguma maneira, havíamos perdido"; e espera que, "de alguma forma, os jovens sacerdotes e as gerações futuras possam reconstruir este patrimônio único", convidando também os párocos a "redescobrir a música sacra dos nossos antepassados, especialmente o gregoriano".



Hossana, filio David: antífona com que se inicia a procissão do Domingo de Ramos

domingo, 17 de abril de 2011

Jubilate Deo (1974), do Papa Paulo VI

Paulo VI, o Papa que conhecia o trabalho teológico de
Joseph Ratzinger e a 28 de Maio de 1977 o ordenou Bispo,
nomeou Arcebispo de Munique e Cardeal, apoiou uma
«hermenêutica da reforma na continuidade».
Apresentamos a reprodução da edição Typis Polyglottis Vaticanis do livrete contendo o repertório mínimo de canto gregoriano para todas as paróquias de rito romano oferecido pessoalmente a todos os Bispos católicos e aos chefes das Ordens religiosas pelo Papa Paulo VI em 1974. Recorremos às versões original e pentagramática moderna disponibilizadas pela St. Cecilia Schola Cantorum. Juntamente com o livrete, foi enviada pela Sagrada Congregação para o Culto Divino uma carta intitulada Voluntati Obsequens — isto é em latim “Obedecendo à Vontade” —, o qual documento se publicou em latim nas Notitiæ (páginas 123-6), de Abril de 1974, e em francês em La Documentation Catholique, de 2 de Junho de 1974. Chegámos a uma versão inglesa, a qual traduzimos para o português. Inclui-se o prefácio e um comentário ao livrete, da época.

Cremos que esta edição contribuirá para a restauração do gregoriano e do latim na forma ordinária do rito romano, a nível local, como foi o propósito dos Reformadores Conciliares e dos que os precederam, quer pela simplicidade das melodias, quer pela autoridade com que são propostas. Esta edição, adaptada por nós à língua portuguesa, contempla as traduções dos cânticos apresentados em notação quadrada, traduções que se quiseram tão literais quanto possível para permitir aos utilizadores maior familiaridade com a língua latina e a penetração nos cânticos gregorianos mais avançados. Incluimos no final a transcrição para pentagrama musical moderno das orações mais longas, para aumentar a familiaridade com a leitura do tetragrama medieval.

Pedimos encarecidamente que divulgueis junto do vosso pároco, bispo diocesano, ou qualquer outra pessoa encarregue da música sacra numa paróquia de língua portuguesa. Ademais, agradecemos a vossa colaboração:

  • na detecção de erros da tradução portuguesa e na obtenção dos textos integrais, no original latino ou francês;
  • na obtenção das restantes melodias do livrete, principalmente dos diálogos, em notação musical moderna;
  • no pedido dos ficheiros originais, caso queirais editar uma versão para a vossa Igreja particular.
Muitíssimo agradecidos.

Descarregar Jubilate Deo em português (PDF)


sexta-feira, 15 de abril de 2011

A «hermenêutica da continuidade», segundo o Papa Bento XVI (2005)

Graças a um amigo da Capella, chegamos a um discurso em que o Santo Padre nos
orienta sobre a justa interpretação dos documentos conciliares, cuja leitura já aqui
temos oferecido, juntamente com outros documentos magisteriais pertinentes
à música sacra anteriores e posteriores ao Concílio
.
Bento XVI começa por recordar o defunto Papa Wojtyla, o seu testemunho e os seus
ensinamentos, o seu zelo para com a Eucaristia e o Sínodo a ela devoto, bem como
as Jornadas Mundiais da Juventude do ano de então, e dedica-se então a explicar que
"silenciosamente mas de modo cada vez mais visível, [a hermenêutica da
continuidade] produziu e produz frutos".

DISCURSO DO PAPA BENTO XVI AOS CARDEAIS, ARCEBISPOS E PRELADOS DA CÚRIA ROMANA NA APRESENTAÇÃO DOS VOTOS DE NATAL


Senhores Cardeais 
Venerados Irmãos 
no Episcopado e no Presbiterado 
Queridos irmãos e irmãs

terça-feira, 12 de abril de 2011

Fé que se faz música

Traduzo da versão inglesa:
«A Fé tornar-se música é parte do processo através do qual o Verbo se faz carne. Mas, de um modo totalmente único, esta "musificação" é também, simultaneamente, ordenada àquela moção interior do acontecimento encarnacional que tentei assinalar anteriormente: na Cruz e na Ressurreição, a encarnação do Verbo [Fleischwerdung des Wortes] torna-se "verbalização" da carne [Wortwerdung des Fleisches].»
Joseph Cardinal Ratzinger, Ein neues Lied für den Herrn (1995)


domingo, 10 de abril de 2011

Música própria do Domingo de Ramos / Missa in Palmis de Passione Domini

Antes da Missa está previsto que se celebre fora da igreja a entrada messiânica de Jesus Cristo em Jerusalém, através de uma cerimónia com bênção dos ramos, leitura do Evangelho, procissão, etc..



Vários cânticos são tradicionais para este momento.

Enquanto o sacerdote e o diácono, revestidos de paramentos vermelhos próprios da Missa (ou com o pluvial), se dirigem para o lugar onde o povo está reunido, canta-se a antífona Hosanna Filio David (aqui pelo eslovaco):



Depois da qual, o Celebrante diz as orações de bênção dos ramos e se lê o Evangelho da entrada triunfal do Messias em Jerusalém. Segue-se a procissão até à Igreja onde decorrerá a cerimónia. Nesta procissão pode cantar-se a antífona Pueri Hebraeorum portantes (tollentes) ramos, e/ou uma outra antífona chamada Pueri Hebraeorum vestimenta posternebant, as quais são aqui comentadas por Bruder Jakob:
L’introito tradizionale delle Palme (Domine ne longe facias: sal 21, 20.22) nei libri odierni è anticipato al sabato. Qualora non ci sia il rito delle palme, è proposta quale canto d’ingresso l’antifona Ante sex dies. È un canto processionale presente già in numerosi testimoni (antifonario di Compiègne, Pontificale romano-germanico ...). La melodia, tuttavia, è inaccessibile alla massima parte dei cantori in Italia e di fatto sarà difficile assumere questo canto nella liturgia. 
Ante sex dies sollemnitatis Paschae venit dominus in civitatem Ierusalem, et occurrerunt ei pueri. In manibus portabant ramos palmarum, et clamabant voce magna dicentes: Osanna in excelsis. Benedictus qui venisti in multitudine misericordiae: Osanna in excelsis. (Benevento 34, 106v). 
Un testo analogo si trova nelle due antifone Pueri Habraeorum che sono facilmente reperibili. La melodia di queste brevi antifone in re utilizza la formula d’intonazione per raggiungere con slancio il la dominante e sottolineare l’azione dei pueri: tollentes/portantes ramos oppure vestimenta prosternebant. L’acclamazione Hosanna in excelsis nel secondo canto è amplificata in Hosanna filio David. Benedictus qui venit in nomine Domini. L’architettura delle due antifone è armoniosa e la melodia aiuta ad esprimere i vari spazi concettuali in cui emergono successivamente i protagonisti: Gesù (mai nominato, ma sempre presente), la leggerezza dei pueri, la loro azione di omaggio entusiastico che si conclude con una gioiosa professione di fede. 
Samuel Baud-Bovy pensava che le due antifone fossero derivate da un modulo ellenico. Eric Werner, con maggior ragione, collega le due antifone a una tradizione ebraica di Sukkot (festa delle capanne). Di sfuggita si può ricordare che il nuovo messale italiano traduce “Le folle degli Ebrei”, mentre il messale tedesco specifica “Die Kinder von Jerusalem”. 
I due canti propongono una dinamica che si può comprendere partendo dall’esito finale della scena, l’acclamazione osannante. Non è semplicemente un gridare per reagire a qualche emozione confusa. La parola esplicita il senso delle azioni che accompagna: le mani si prolungano verso il Cielo grazie ai rami e alle fronde agitate nell’aria. Ci si spoglie con reazione immediata e si copre la strada polverosa con le proprie vesti in segno di venerazione. Senza pensare che tutto si sporca e può diventare inutilizzabile; senza temere i rimproveri degli adulti di fronte a tali “esagerazioni” giovanili. 
Gesù è il primo protagonista: il suo sguardo trasmette una luce che affascina. La sua voce e le parole pur udite in frammenti attraversano le barriere delle tante resistenze. Il suo incedere a piedi e sull’asinello mostra la mancanza di ogni aggressività. Non cattura le persone con inganno e false promesse, le conquista con l’amore gratuito. 
Il secondo protagonista del Vangelo è ciascuno di noi. Nella misura in cui ricuperiamo la gioiosa libertà dell’innocenza, la verginità del cuore. Sollevando con leggerezza i pesi di quanti anelano al Cielo, ma sono calpestati dalla violenza. Liberandoci da vestiti e beni che non riescono a nascondere le nostre miserie. Le miserie scompariranno quando diventeremo misericordiosi e, con Cristo, saremo testimoni attivi della misericordia del Padre. Il canto nella liturgia proclama questa misericordia, canto di pueri anche quando la voce trema e si spezza per la malattia, l’età. Hosanna!
Antífona Pueri Hebreorum portantes ramos olivarum, cantada por uma menina eslovaca de 3 anos: Os meninos hebreus, levando ramos de oliveira, vieram até ao Senhor, clamando e dizendo: «Hossana nas alturas!»




Segue-se o hino Glória, laus et honor tibi , aqui cantado pela capela papal




Interpretação do eslovaco:




Ao entrar a procissão na Igreja, canta-se o responsório Ingrediente Domino. Ambas estas duas últimas peças foram musicadas em polifonia por Frei Manuel Cardoso.

Tracto, que substitui o Alleluia no tempo da Quaresma e noutras cerimónias penitenciais - e que nesta missa será cantada depois da Primeira Leitura, no lugar que o Salmo Responsorial lido habitualmente ocupa - será o Deus, Deus, respice in me, quare me dereliquisti? aqui na interpretação do eslovaco:



Comentário de Tiago Barófio a êste tracto:
II modo (re plagale)

Deus, Deus meus, respice in me: quare me dereliquisti?
Longe a salute mea verba delictorum meorum …
Annuntiabitur Domino generatio ventura, et annujntiabunt caeli iustitiam eius.
Populo qui nascetur, quem fecit Dominus
(sal 21, 2-9. 18. 19. 22. 24. 32 cfr. Mt 27, 46).
Più lungo del tratto della I domenica di quaresima, il canto odierno delle Palme è il più esteso nel repertorio del Proprium Missae. Dopo la festosa memoria dell’ingresso trionfale di Cristo a Gerusalemme, la Messa anche attraverso i canti sottolinea l’imminenza della tragedia: il dialogo con il Padre, parole raccolte da san Matteo (26, 42: antifona di comunione), è il preludio alla passione del Signore Gesù che culminerà nella suo sacrificio. Siamo ormai prossimi alla morte di croce, come sottolinea il responsorio graduale “Christus factus est obediens” (Fil. 2, 8-9). A questi testi la tradizione manoscritta italica aggiunge tra i canti processionali anche il responsorio prolisso (cantato di solito il giovedì santo su testo di san Matteo 26, 39a. 41b. 42b. 39b) “In monte Oliveti oravi (oravit Iesus) ad Patrem: Pater, si fieri potest, transeat a me calix iste. Spiritus quidem promptus est, caro autem infirma. Fiat voluntas tua”. VERSUS “Verumtamen non sicut ego volo, sed sicut tu vis”.
Vero D-i-o e vero uomo, Cristo non si è sottratto a una situazione che spesso affligge tante persone. Sono i momenti di smarrimento e di confusione. Le prospettive chiare e previdibili improvvisamente sono inghiottite da una fitta nebbia tenebrosa. Un gelido brivido lascia sgomenti. Si sgretolano i punti saldi di riferimento su cui si fondavano le certezze e le speranze. Ci si sente abbandonati dagli uomini e, fatto più inquietante, anche da D-i-o.
Cristo ha affrontato la passione, la desolazione del Gethsemani e la salita al Colle del teschio, senza atteggiarsi a eroe. La sofferenza fisica, l’irrisione e la violenza delle calunnie hanno messo a nudo la sua umanità in tutta la sua fragilità. E in tutta la sua dignità che né sputi né schiaffi né spinte cattive riescono a soffocare e deturpare. Alla fine, nel momento supremo dell’agonia e della morte, la sua persona non reagisce con nessuna ribellione. Tutto in Lui e da Lui emana pace, misericordia, perdono, solidarietà.
Noi stessi possiamo trovarci in situazioni analoghe a quelle di Cristo. Quando il mondo ci crolla addosso e sotto mille schegge o calcinacci avvertiamo che ormai tutto è finito. Non sempre però si muore. Non sempre la morte pone un termine benedetto a tanta angustia. Spesso è più faticoso continuare a vivere. È più complicato imparare a vivere, aprirci a un orizzonte più ampio, a convertirci orientando la nostra esistenza secondo la Parola. Parola abbandonata, dimenticata per fare spazio a chiacchiere che sembravano rassicurare e promettere il paradiso in terra. Parola che occorre accogliere con la mano tremante dell’accattone, senza volerla dominare e piegare ai nostri capricci.
In Cristo anche ciascuno di noi, nessuno escluso, ha superato il conflitto che prima o poi tutti affrontano con se stessi. E con gli altri. Anche con D-i-o: a volte ci sembra precipitoso e troppo impulsivo, talora insopportabilmente lento e disattento. In Cristo si saldano le nostre piccole esperienze con le sue e con quelle di David. La voce del re poeta assume il timbro dei nostri cuori e ci accompagna nel cammino della salvezza fino a quando scopriremo che D-i-o non ci ha abbandonati. Allora annunzieremo anche noi la sua giustizia “Ecco l’opera del Signore” (sal 21, 32b).

Depois da Segunda Leitura, canta-se o Gradual Christus factus est, que em tempos adaptámos para Português: Cristo fez-se obediente até à morte, e morte de cruz (MP3):



Sobre este gradual, comentou Fúlvio Rampi:

Obras maestras del canto gregoriano / El gradual de la Pasión

Se canta el Domingo de Ramos y el Viernes Santo. Aquí en una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


Cristo se hizo obediente por nosotros hasta la muerte,
la muerte de cruz.

Por lo cual Dios le exaltó
y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre.

Cristo se hizo obediente por nosotros...

(Filipenses 2, 8-9)



ESCUCHA




GUÍA A LA ESCUCHA


El gradual “Christus factus est” es una de las piezas más conocidas del repertorio gregoriano. Aunque no es una pieza popular (está compuesta en un estilo decididamente florido y por esto se asigna a la schola para la parte responsorial y al solista para el versículo), su notoriedad deriva sobre todo del célebre texto paulino al que hace referencia y por la colocación litúrgica dentro de la Semana Santa.

Sin embargo, también en este caso, como en otros cantos gregorianos del repertorio cuaresmal, se puede observar una colocación que ha variado en el tiempo. Hasta la edición del "Graduale Romanum" de 1974, al que hacemos hoy referencia,  esta pieza constituía el gradual (el canto que sigue a la primera lectura) de la “Missa in Coena Domini” del Jueves Santo.

Empero, su  utilización se extendía también a la liturgia del Oficio Divino y correspondía a todo el Triduo sacro, con modalidades de ejecución particulares: el Jueves Santo se cantaba sólo la primera frase (“Christus… usque ad mortem”), el Viernes se añadía la segunda frase, completando de esta manera la parte responsorial (“mortem autem crucis”) y el Sábado se ejecutaba toda la pieza con el versículo “Propter quod…”.

El "Graduale Romanum" de 1974, fruto de la última reforma litúrgica, ha asignado a esta pieza una nueva doble colocación: de hecho, la encontramos tanto en la misa del Domingo de Ramos, como en la acción litúrgica del Viernes Santo. En ambos casos no está prevista después de la primera lectura, que está seguida por un tractus, sino después de la segunda: una ubicación anómala, pues se ha sustituido la habitual presencia de un tractus antes de la lectura evangélica por un gradual. La sucesión de los cantos entre las lecturas, antes del "Graduale Romanum" de 1974, preveía en el orden el gradual “Tenuisti” y el tractus “Deus, Deus meus” el Domingo de Ramos; mientras que el Viernes Santo, excepcionalmente, había dos tractus sin ningún gradual (“Domine audivi” ed “Eripe me”).

El desplazamiento del gradual “Christus factus est” de su sede original del Jueves Santos al Domingo de Ramos, además de determinar la susodicha anomalía, ha oscurecido un poco el poderoso valor expresivo que emerge precisamente de la sucesión pensada antiguamente para los cantos de la “Missa in Coena Domini”.

Efectivamente, era en este preciso contexto donde el gradual fungía de “título” del recorrido del Triduo pascual. La misma misa del Jueves, elegida como lugar litúrgico más idóneo para este gradual un poco particular, cuenta también con la presencia, en los antiguos códices, de un ofertorio igualmente especial: “Dextera Domini”. El texto de esta pieza está sacado del salmo 117: “Dextera Domini fecit virtutem… Non moriar, sed vivam et narrabo opera Domini” (La diestra del Señor hace proezas… No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor). Proclamar este texto de alabanza al inicio del Triduo pascual, acompañado por la abundante riqueza musical que le añade el canto gregoriano, representa una fuerte provocación, en parte edulcorada por el desplazamiento de esta pieza, como sucede en el "Graduale Romanum" de 1974, a la Vigilia Pascual. Cantar el mismo texto al inicio o al final del gran triduo no tiene el mismo valor simbólico.

Pero volvamos a nuestro gradual y descubramos sus características más relevantes.

Ante todo el texto. Se trata del célebre himno paulino contenido en la Carta a los Filipenses, pero con un añadido de especial importancia en la primera frase: el texto bíblico, de hecho, no incluye la puntualización “pro nobis” (por nosotros) que, en este específico contexto resulta ser una novedad decisiva en la construcción musical de la parte responsorial.

En lo que respecta a la construcción musical, nos encontramos frente a un gradual de quinto modo. En el gran capítulo de la estética gregoriana, dicha clasificación neta define de antemano la naturaleza estilístico-formal de la pieza en cuestión: se trata, en este caso particular, de una melodía centón, es decir, de una composición mosaico, formada por la yuxtaposición (la centonización) de unidades musicales. La semejanza entre los numerosos graduales de quinto modo, esparcidos en el repertorio de las misas, deriva precisamente de este tesoro de fórmulas unidas de diferentes maneras en textos distintos, pero vinculadas entre ellas por una matriz expresiva común.

En nuestro caso, además, la referencia mayor es otro gradual de quinto modo, que recita así en la parte responsorial: “Ecce sacerdos magnus, qui in diebus suis placuit Deo” (He aquí el gran sacerdote, que en sus días gustó a Dios). Es un texto del libro del Sirácida, que los antiguos códices gregorianos sitúan como conclusión del año solar en el día de San Silvestre. Sin embargo, es evidente la lectura cristológica que ofrece de él el canto gregoriano: Cristo es el gran sacerdote, Aquel que se ha hecho por nosotros obediente hasta la muerte en la cruz. Los dos graduales “Christus” y “Ecce sacerdos” son totalmente idénticos y se iluminan el uno al otro con una exégesis sonora recíproca: en este caso, más que de una melodía centón, se podría hablar de melodía tipo, es decir, de una melodía enunciado que abraza toda la composición.

La línea melódica del gradual “Christus factus est” necesita algunas breves observaciones.

En el primer inciso, el recitativo con la reiteración de la nota Fa (o sea, la cuerda representativa de la modalidad de pertenencia de la pieza) está interrumpido por una vistosa ornamentación de notas en correspondencia con “pro nobis”. Antes de llegar al agudo, la melodía se demora precisamente sobre este añadido al texto paulino y alarga al mismo tiempo los valores de cada uno de los sonidos. La desproporción entre el recitativo inicial y esta solemne amplificación melódico-rítmica es evidente y manifiesta la clara intención de asignar a esta primera cadencia un peso expresivo de especial relevancia. Es “por nosotros” que Cristo ha obedecido: este es el concepto que el canto gregoriano, en esta semana tan central en el recorrido del año litúrgico, quiere resaltar recurriendo a sus técnicas compositivas más eficaces.

Además, si volvemos a considerar la destinación original de este gradual, ¿cómo dejar de asociar íntimamente este “pro nobis” con la liturgia eucarística del Jueves Santo? ¿No es acaso en el contexto de la última cena, - que la “Missa in Coena Domini” rememora de manera especial -, dónde Cristo ofrece su cuerpo y su sangre “por nosotros”?

Después de un perentorio ascenso en la parte central del “responsum” (confiado a la schola), el arco melódico vuelve a tocar las regiones graves en correspondencia con la última palabra: “crucis”. La importancia de este sustantivo, visto el contexto, es evidente y se expresa musicalmente por el prolongado melisma en la sílaba final.

Por último, hay espacio también para algunas ilustraciones melódicas del texto: de hecho, nuevamente sobre esta última sílaba se toca la nota más grave (Do) de toda la pieza, imagen del extremo descenso de Cristo en la cruz.

Con la misma lógica y con carácter opuesto, el arrollador versículo solista toca, inmediatamente después, las regiones agudas extremas. Después de haber resaltado, en la parte responsorial, la “kénosis” de Cristo, el canto gregoriano proclama con el versículo su exaltación y celebra “el Nombre que está sobre todo nombre”.
__________

La partitura musical reproducida más arriba está tomada del "Graduale Triplex seu Graduale Romanum Pauli PP. VI Cura Recognitum", Abbaye Saint-Pierre de Solesmes, 1979, p. 148.
11.4.2014 

Segue-se a Leitura da Paixão.

No ano A, lê-se do Evangelho de São Mateus. Eis a mística composição de Diogo Dias Melgás para esta proclamação solene:





O Cântico da Comunhão é a antífona Pater si non potest hic calix transiri, aqui comentada por Bruder Jakob:
L’antifona è tratta dal dialogo di Gesù con il Padre nel Getsemani. Il testo è inserito nella “Passione” secondo Matteo (26, 14- 27, 66): “Pater, si non potest hic calix transire, nisi bibam illum, fiat voluntas tua” (Mt 26, 42). La melodia in sol plagale (VIII Modo) è caratterizzata dall’inizio che sottolinea in modo particolare l’invocazione “Pater”. Il canto si muove con serenità ed evidenzia con le note acute do/re la confessione dell’obbedienza totale del Figlio (“nisi bibam, fiat”) che si abbandona alla “voluntas tua” nella quiete della conclusione finale sul sol
L’elemento musicale più interessante si concentra sulla parola “Pater”. Il Graduale Romanum scrive do-do / si-si-la. Il Graduale Novum propone si-do (pes quadrato)/ la-si-la (torculus speciale initio debilis); le stesse note anche nel graduale Painiano 19, 80r. Nella versione melodica dell’antifona, in una recensione globalmente più fiorita, nel graduale romano Bodmer 74, 72r si legge do do-si / la-si-do-re-do-si-la si-do-si-la-si.
Il fatto che Gesù realizzi la volontà del Padre e sia disposto a bere il calice nonostante ciò che sul piano fisico/materiale e spirituale/simbolico ciò comporta, si spiega con un solo fatto. Gesù è il Figlio amato con predilezione, come si è appreso più volte, da Betlemme a Gerusalemme, dal Giordano al Tabor e via via nelle varie teofanie e nei miracoli rivelatori del D-i-o Trino e Uno. 
Questo è l’aspetto fondante. Ma decisivo nelle vicende del D-i-o incarnato è l’amore che il Figlio nutre per il Padre. Amore che si traduce nell’ascolto incondizionato di un’obbedienza totale. Fino a bere il calice che noi, certamente, avremmo rifiutato, perché contro ogni logica umana, contro il cosiddetto buonsenso.
Nell’arco di una vita, a tutti può accadere di affrontare la prova del calice. Anche nella vita quotidiana, quella “normale”, ci sono obbedienze che san Benedetto giudica impossibili. Momenti che si possono affrontare e accogliere soltanto nell’atteggiamento del pieno abbandono alla volontà di D-i-o. Situazioni apparentemente assurde, perché non seguono i tornanti di ragionamenti logici. Condizioni disperate, perché ci fanno scontrare con i nostri limiti. Senso di totale impotenza, perché una o tante volte abbiamo dovuto ammettere, in casi analoghi, la nostra disfatta.
Il problema fondamentale rimane D-i-o. Innanzitutto il Padre. Spesso ricostruito a nostra immagine e somiglianza, attribuendogli – gonfiandoli all’inverosimile – i connotati positivi del nostro babbo, della nostra mamma. Dopo l’incarnazione del Verbo, possiamo metterci alla presenza del Padre solo nello stesso Verbo incarnato. È la vita in Cristo che ci permette di trovare atteggiamenti interiori ed espressioni di comunione con il Padre (ed è dall’esperienza mistica del Padre celeste, che siamo in grado di ricuperare il giusto rapporto con nostro padre e nostra madre). 
Non metteremo sulla bilancia delle nostre facoltà e dei nostri interessi gli elementi rassicuranti che di solito premono per questa o l’altra decisione, quanto ai nostri occhi giustifica determinate scelte. “L’amore per la logica”, diceva un tale, “spesso soffoca la logica dell’amore”.
Accettare il calice non è un gesto azzardato, né esprime un’orgogliosa supponenza. Se lo accettiamo, non è in forza di quanto siamo e possiamo fare da noi. È sempre dono gratuito dello Spirito. Forza pneumatica che anche in noi si manifesta al vertice di un cammino, alla vigilia della risurrezione, nel momento supremo della com-passione e con-morte, realtà vissuta, nostra partecipazione al destino dell’Uomo-D-i-o.




gravação pelos magníficos Cantori Gregoriani de Cremona, sob a direcção de Fulvio Rampi no programa semanal La Domenica con Benedetto XVI, das antífonas Hossana Filio David (03:10) e Pueri Hebreorum (5:00) para a procissão do início da Festa, seguidas da explicação do maestro (6:45) e do gradual Christus factus est (9:30):



Ainda sobre vários destes canticos para o Domingo de Ramos, comentou a Prof.ª Idalete Giga:






Em 2011 cantámos os cânticos que seguem abaixo num documento do Scribd, com as traduções para português das orações em latim; podeis descarregar e imprimir à vontade.

Proprium de Dominica in Palmis de Passione Domini
No Ofertório cantámos a antífona Iudica causam meam proposta pelo Graduale Simplex (GS) prescreve música a ser cantada pela schola e pelo povo alternadamente. Já agora, para quem desconhece, o GS é um livro muito útil às igrejas mais pequenas que careçam dos recursos necessários para o cumprimento das rubricas mais exigentes dispostas noutros documentos, em matéria de música litúrgica.

G&T: edição do Graduale Romanum, com reconstituição melódica e notação primitiva de Anton Stingl jun., disponíveis no sítio Gregor und Taube, que contempla o resultado da investigação paleográfica e semiológica mais recente desenvolvida pela secção alemã da Associação Internacional de Estudo do Canto Gregoriano (AISCGre), responsável pela revista Beiträge zur Gregorianik.
CAChants Abrégés des Graduels, des Alleluias et des Traits pour tout l'anné sur des formules psalmodiques anciennes.



Acabada a Missa, depois da bênção de despedida do sacerdote e da resposta do povo "Deo Gratias" / "Graças a Deus", cantàmos a antífona mariana tradicional do tempo litúrgico da Quaresma, igualmente do conhecimento do povo, Ave Regina Caelorum. Deixamos a nossa gravação, que esperamos ser útil a todos vós que estais obrigados por condição ou devoção a cantar o Ofício Divino (cfr. Vaticano II, Sacrosanctum Concilium e.g. nº 99):


MÚSICA PRÓPRIA DO 5º DOMINGO DA QUARESMA / DOMINICA V QUADRAGESIMA

Partituras:
  • Próprio autêntico completo (PDF)
  • Ofertório autêntico com versículos (PDF)

O intróito Iudica me Deus, cantado pelo eslovaco...



... e comentado pelo italiano Bruder Jakob:



Versão portuguesa, Julgai-me, Deus (MP3), baseada na latina:



Gradual Eripe me, cantado pelo eslovaco:




Comentário de Tiago Barófio sôbre o tracto Saepe expugnauérunt me:

VIII modo (sol plagale)

Saepe expugnaverunt me a iuventute mea.
Dicat nunc Israel: Saepe expugnaverunt me a iuventute mea.
Etenim non potuerunt mihi: supra dorsum meum fabricaverunt peccatores.
Prolongaverunt iniquitatem sibi: Dominus iustus concidet cervices peccatorum
(sal 128, 1-4).

L’itinerario quaresimale ci conduce alla santa Pasqua attraverso i sentieri di un nuovo Esodo. A situazioni di serena tranquillità si alternano momenti di inquietudine lacerante e smarrimento. Le parole del salmo, assunte oggi dal cantore, risuonano come un invito a ripercorrere la storia passata per riuscire a decifrare il presente. Un nuovo scenario si apre davanti al deserto, alla fine di una vera “Odissea” che ci vede spesso tutti oppressi, calpestati, derubati della nostra dignità personale. Ma siamo pur sempre riscattati e salvati, introdotti nella Terra promessa attraverso il passaggio pasquale.

Rivolgersi al passato non è facile. Lo spettro dei fallimenti ci sospinge verso l’indifferenza accecante che tutto nasconde ai nostri occhi. Come se nulla fosse stato. La fragilità che non riusciamo ad accettare ci lascia cadere nel vortice dove rischiamo di essere triturati da rimorsi e ripensamenti tardivi. Un falso pentimento alimentato dall’orgoglio ci tiene conficcati a terra, travolti dalle nostre mancanze, soffocati dalle nostre omissioni. Eppure continuiamo a farlo, convinti di compiere un’azione giusta, di confessare con sincerità le nostre colpe. Non avvertiamo che il rimuginare sugli aspetti negativi della nostra esistenza è soltanto uno sterile ripiegamento su noi stessi che rimaniamo al centro dei nostri interessi. A meno che o fino a quando avvertiamo la nostra impotenza e riusciamo finalmente a volgere lo sguardo al Crocifisso.

Sì, perché non sono sempre e non sono soltanto i cattivi e gli empi che ci violentano e ci perseguitano. Quando non sono gli altri che ci stendono a terra e arano sul nostro dorso facendo lunghi solchi sanguinanti, siamo noi che capitoliamo e permettiamo che gli altri ci usino come tappeti su cui correre, divertirsi, trarre vantaggio. Al che noi rispondiamo solo lamentandoci e piagnucolando, senza avere il coraggio di opporre resistenza. Nel riversare la responsabilità dei nostri guai sugli altri, ci convinciamo di essere giusti, vittime innocenti. Ci vuole ben altro.

La lettura della storia d’Israel, la conoscenza delle vicende che hanno visto nascere e svilupparsi la Chiesa, il ricordo di alcune vicende famigliari, le esperienze vissute in prima persona: è tutta una “biblioteca” di riferimenti concreti che possono aiutarci a scoprire le nostre responsabilità, sul come evitare il male, sull’affermare – con fatica e quasi sempre controcorrente - il primato di verità, giustizia, libertà. Forse con la schiena piegata e rotta, ma con la mente lucida, il cuore vigilante, l’esistenza aperta alla misericordia di D-i-o. Misericordia che tutti siamo chiamati ad annunciare nella condivisione della vita nuova donataci nella passione - morte - risurrezione del Signore Gesù.

Pasqua non celebra soltanto il momento finale della risurrezione. Nell’avvicinarci a Pasqua siamo invitati a mettere a fuoco anche la dimensione della passione e della morte. In questo impegno il tratto della V domenica di quaresima ci offre un orientamento sicuro.

1ª parte do programa televisivo italiano sobre arte sacra e a catequese de Bento XVI para êste Domingo:


2ª parte:
0:30 Leitura do Evangelho de hoje
2:40 Intróito Iudica me Deus
4:40 Explicação do maestro Fulvio Rampi
6:55 Comunhão Videns Dominus flentes sorores Lazari (cantada quando se lê o Evangelho de Lázaro)



A mesma comunhão, comentada por Bruder Jakob...



... e por Fúlvio Rampi...

Obras maestras del canto gregoriano / La antífona de la resurrección de Lázaro

Es el communio del quinto domingo de Cuaresma, en una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


El Señor, viendo a las hermanas de Lázaro
llorar ante el sepulcro,
se echó a llorar ante los judíos
y en voz alta gritó: ¡Lázaro, sal fuera!
Y salió con las manos y los pies atados con vendas
el que había muerto hacía cuatro días.

(Juan 11, 33.35.43.44.39)

Entrad, doblegados rindamos homenaje al Señor;
lloremos ante Aquel que nos ha hecho
porque Él es nuestro Dios.

(Salmo 95, 6-7)

Y salió con las manos y los pies…



ESCUCHA






GUÍA A LA ESCUCHA


Las antífonas de comunión del tiempo cuaresmal muestran la complejidad de los hechos litúrgicos que han determinado su ubicación y los distintos desplazamientos.
La enseñanza que de ello se puede sacar de manera más inmediata es que un communio gregoriano no es, como se suele pensar, un canto eucarístico. El texto de este momento de la misa, que en la mayoría de los casos está sacado del libro de los salmos, alude más bien al relato evangélico de esa misma celebración, siendo un ulterior comentario al mismo.

También en este caso, como en los anteriores domingos cuaresmales, el texto del communio es la síntesis de un episodio evangélico y, como tal, es el fruto de la sabia unión de palabras, incisos y frases que consiguen ofrecer, de manera concisa, el sentido de un relato, de una parábola, de una enseñanza.

El communio “Videns Dominus” narra el milagro o, por decirlo de manera más clara, el “signo” de la resurrección de Lázaro, que la actual liturgia sitúa en el quinto domingo de Cuaresma del ciclo A del leccionario.

El texto de la antífona está basado en cinco versículos del capítulo 11 del Evangelio de Juan, del que extrae pocas frases que no sólo resumen de manera eficaz el desarrollo del hecho, sino que están unidas con un hábil y preciso procedimiento de centonización. El resultado es un crescendo de intensidad expresiva (“climax ascendente”) que, partiendo de la narración ordinaria, alcanza gradualmente su ápice en la orden de Cristo proclamada en voz alta (“Lazare, veni foras”; Lázaro, sal fuera) para, a continuación, descender de nuevo paulatinamente (“climax descendente” o “anticlímax”) después de que se haya verificado el milagro.

La pieza se desarrolla casi por entero en estilo silábico y merece nuestra atención sobre todo por el testimonio que de ella ofrece, en la primera mitad de la antífona, la notación de Laon, reproducida encima de las notas cuadradas de la notación Vaticana.

Si la notación de San Gallo subyacente confía como siempre a la "virga" ( / )  y al "tractulus" ( – ) la indicación de los acentos agudos y graves de las piezas silábicas, el códice de Laon realiza, en cambio, una clara distinción entre la primera y la segunda semifrase. Es útil señalar esta distinción en este contexto porque se atiene al carácter de la narración.

El códice Laon 239 – el más ilustre de la familia de los códices de Metz, escrito en el siglo X – utiliza una forma gráfica concreta llamada “uncinus” que encontramos de manera regular en esta pieza a partir del "lacrimatus" de la segunda semifrase.

Este núcleo notacional de base varía sus propias dimensiones en relación al valor musical que quiere representar: de un valor silábico común, traducido por el "uncinus" de dimensiones normales, se pasa a una indicación de especial fluidez rítmica mediante la reducción de la grafía a un simple punto.

La lógica de los códices de Metz, ajena a los de San Gallo, aparece aquí con toda su singularidad y muestra el distinto desarrollo del recitativo en las primeras dos semifrases.

El llanto de las hermanas de Lázaro está indicado en el códice de Laon por una sucesión de puntos, interrumpida sólo por un "uncinus" con la "t" de “tenete” sobre el acento de “fléntes”. En la notación de San Gallo este énfasis encuentra correspondencia en la "virga" dotada de “episema”, es decir, del guión añadido encima de la propia "virga", que amplifica su valor y es la única punta expresiva en la fluidez de la primera semifrase.

Por tanto, se pone el énfasis sobre el llano (“flentes”) de las hermanas de Lázaro, pero se trata de un llanto silencioso, inmediatamente superado en importancia por el llano del proprio Cristo que, como dice el texto de Juan con una expresión única en el Evangelio, “se echó a llorar” ("lacrimatus est"). Por este motivo, esta segunda semifrase está anotada no sólo con simples puntos, sino con una sucesión de “uncinus”, es decir, con valores plenos que son mantenidos hasta el culmen expresivo que se alcanza en el momento en que Cristo da su poderosa orden: “Lazare, veni foras”.

Si la notación de Laon ha resaltado las diferencias rítmicas y, por tanto, de significado que se pueden ver en la primera parte de la antífona, ahora es la grafía de San Gallo, bajo la línea de la Vaticana, la que juega sus mejores cartas en este poderoso inciso central.

Efectivamente, encontramos una elocuente virga episemada, de valor amplio, en el acento de “Làzare”, pero sobre todo encontramos dos virgas episemadas consecutivas sobre ambas sílabas de “foras”: se trata de un énfasis particularmente fuerte de este inciso.

Pero, según la lógica de Einsiedeln 121, - el testimonio más ilustre de la escuela de notación de San Gallo -, hay mucho más. Este valioso códice, en todo su vasto repertorio de la misa, utiliza el mismo procedimiento (dos virgas episemadas consecutivas sobre sílabas monosónicas) sólo en otro caso, a saber: en el communio "Oportet te", también éste cuaresmal y con texto evangélico.

Este breve antífona relata la conclusión de la parábola del hijo pródigo (Lucas 15, 32) en el momento en que el padre se dirige al hijo mayor: “Frater tuus mortuus fuerat et revixit” (tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida). Precisamente sobre este último verbo (“revixit”) encontramos las virgas episemadas consecutivas. La fuerza expresiva de esta indicación sangalense encuentra plena razón y profundo significado al reservar a estos dos únicos casos, entre todo su repertorio, un tratamiento tan especial: ambos están unidos por el hecho de que relatan casos de resurrección. Su verdadera fuerza expresiva, además, se revela plenamente sólo en la compresión de su recíproca remisión.

El culmen expresivo del communio "Videns Dominus" coincide con el ápice melódico de la pieza, desde el que la construcción modal desciende progresivamente hasta alcanzar, con ritmo ordinario y procedimiento silábico, la importante cadencia final.

El cierre de la antífona insiste sobre un aspecto de gran importancia, que en el texto evangélico es premisa del signo milagroso: Lázaro estaba "quatriduanus mortuus", muerto desde hacía cuatro días. La monodia gregoriana concentra su atención en estas dos palabras finales. Se amplifica el peso de las dos notas descendientes ("clivis") sobre el acento de “quatriduànus”. Y la cadencia final sobre “mortuus” es enriquecida con notas de manera especial en relación al estilo silábico mantenido hasta ese punto.

Por último, hay que señalar una particularidad que atañe al versículo del salmo que acompaña la antífona. Los antiguos manuscritos nos sorprenden con una elección conmovedora: al llanto de las hermanas de Lázaro y al llanto del Señor se asocia nuestro llanto (“ploremus ante eum”, lloremos ante él) en este quinto domingo de Cuaresma, anteriormente llamado "primer domingo de Pasión”.
__________

La partitura musical reproducida más arriba está tomada del "Graduale Triplex seu Graduale Romanum Pauli PP. VI Cura Recognitum", Abbaye Saint-Pierre de Solesmes, 1979, p. 124.
__________
4.4.2014 


Comunhão Qui mihi ministrat, que se canta quando fôr lido outro Evangelho que não o de Lázaro ou da mulher adúltera. Aqui na versão portuguesa Quem Me servir quiser (MP3):


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