quinta-feira, 22 de dezembro de 2011

Site «Órgãos de Portugal»

Este site é dedicado aos órgãos de tubos existentes em Portugal.
Nele pretende-se mostrar o valioso espólio organístico português essencialmente através de fotografias, na sua maior parte, gentilmente cedidas por diversos "organófilos" do nosso país. Serve também para alertar para o estado de degradação que grande parte do nosso património organístico atingiu.

Património que pode e deve ser readmitido ao culto litúrgico.
Neste site poderá ainda encontrar numerosas partituras de obras para órgão de Manuel Rodrigues Coelho, Carlos Seixas, entre outros.

terça-feira, 20 de dezembro de 2011

Uma lição do mundo

Caro Luís,

Encontrei num livro sobre a indústria farmacêutica o tipo de atitude que devemos encarnar na reforma da música litúrgica:


Não te parece?

Um abraço ;)

segunda-feira, 19 de dezembro de 2011

Baptismo cantado em Canto Gregoriano / In conferendo Baptismate

Peças propostas pelo Graduale Romanum
para a Missa de Baptismo.
Por ocasião do baptismo do 1º filho dum amigo dum dos membros da Capella, cantámos o seguinte reportório:



Houve também oportunidade para se ouvir o belíssimo órgão barroco do século XVIII daquela Igreja, quer durante a cerimónia, quer no final.



Comunhão Omnes qui in Christo:

Música própria do 3º Domingo do Advento / Hebdomada Tertia Adventus

Partituras:
  • Próprio autêntico (PDF) 
  • Ofertório com versículos (PDF) 
  • Próprio simples traduzido em português para as missas feriais (PDF, MP3, solmização MP3) 
  • Peças cantadas pela nossa Capella em 2011:



Intróito Gaudete in Domino semper, aqui na interpretação do côro da Igreja de Nossa Senhora das Mercês:



Os utilíssimos comentários do Maestro Fulvio Rampi sôbre êste mesmo intróito:

Obras maestras del canto gregoriano / "Gaudete in Domino"

Es el introito del tercer domingo de Adviento. En una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su  Maestro


de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


Estad siempre alegres en el Señor;
os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres:
el Señor está cerca.
No os inquietéis por cosa alguna;
antes bien, en toda ocasión,
presentad a Dios vuestras peticiones mediante la oración.

Propicio has sido, Señor, con tu tierra,
has hecho volver a los cautivos de Jacob.

(Filipenses 4, 4-6 / Salmo 84, 1)



ESCUCHA







GUÍA A LA ESCUCHA


El tercer domingo de Adviento es llamado, desde el incipit del introito, “Dominica Gaudete” y presenta un carácter distinto de los otros domingos prenavideños.

Al igual que el cuarto domingo de Cuaresma – llamado “Dominica Laetare” por el incipit del introito “Laetare Ierusalem” –, se distingue por el carácter festivo, sorprendente si se relaciona con el contexto penitencial de este tiempo litúrgico.

La excepcionalidad de la fiesta se encuentra también en los signos de la liturgia, comenzando por el color rosa en lugar del morado (como en el resto del Adviento y de la Cuaresma) de las vestiduras sagradas del celebrante.

El texto del introito es la transcripción fiel y casi íntegra de tres versículos del cuarto capítulo de la carta de san Pablo a los Filipenses, que la liturgia hace resonar al inicio de la celebración.

Este texto de Pablo, explicado y celebrado, se convierte en signo de la fiesta, se hace liturgia de este momento concreto, el principio de la misa, y de este tiempo concreto, el tercer domingo de Adviento.

¿Cómo hacer resonar este texto? Imaginémonos por un momento que estamos sencillamente leyendo este texto desde el ambón sin ningún énfasis o relieve, o bien imaginémonos que lo estamos proclamando con la voluntad evidente de resaltar un significado. Entendemos, así, que el modo de pronunciar este texto puede ya constituir una forma exegética y nos damos cuenta, al mismo tiempo, de la libertad que asumimos al poder orientar, mediante nuestro modo de leer, la comprensión de toda la asamblea.

El canto gregoriano nos muestra, clara y eficazmente, que la Iglesia no ha delegado y, en cambio, ha querido pronunciar ella misma ese texto, haciéndolo “propio” dándole, principalmente, una concreta forma musical.

Naturalmente, lo que sucede a menudo en nuestras iglesias es que el celebrante o el guía se dirige a los fieles diciendo más o menos esto: “Recitemos juntos el texto de la antífona de ingreso que encontramos en el folleto”. Confieso que cuando recito con la asamblea estas palabras, pienso que es como si se cancelaran los neumas de un códice con notas musicales.

Los neumas son esos signos que vemos impresos en el "Graduale Triplex", por encima y por debajo de la línea melódica con las notas cuadradas.

Son los signos que testimonian la frescura de la primera transcripción escrita, realizada entre los siglos IX y XI, del ilimitado repertorio gregoriano tras siglos de tradición oral únicamente.

Son los signos que, sin necesidad de línea musical porque están permeados de memoria sonora, hacen llegar hasta nosotros una exégesis cultivada durante siglos, constantemente nutrida por el pensamiento y el amor a la Palabra de Dios de los padres de la Iglesia.

Son los signos que el largo recorrido, aún vivo y abierto al futuro, de los estudios semiológicos, ha investigado: primero, en la vertiente pura rítmico-musical, y descubriendo, después, una infinita y a la par sorprendente riqueza simbólica.

Se eliminaría, ciertamente, un distancia entre la “schola cantorum” y la asamblea leyendo, simplemente, todos juntos al inicio de la misa el texto de este introito. Pero, ¿qué se pierde en realidad? Se pierde, precisamente, el sentido que la Iglesia ha querido siempre dar a este texto; un sentido que la misma Iglesia, en el plano sonoro, ha declarado “suyo”, justamente mediante la operación realizada con el canto gregoriano.

Observemos, por tanto, la página del "Graduale Triplex" reproducida más arriba, para ver qué dirección de significado conseguimos descubrir en este texto.

El fraseo indicado por los neumas es claro: el inciso está construido con un delicadísimo arte retórico, con grafías semi-adornadas, sobre un juego de reenvíos continuos hacia el punto culminante. Este movimiento ascendente revela la utilización de una figura retórica denominada “climax”, que consiste en una secuencia de palabras que, mediante su significado o con sus valores de sonido y de ritmo, hacen crecer la intensidad de la frase dirigiéndola hacia el apogeo.

El diseño es evidente desde el principio. El valor alargado con el que se presenta el diptongo inicial “Gau-dete” impide cargar el acento sobre la sílaba sucesiva "Gau-de-te". Y la sílaba final "Gaude-te" proyecta el fraseo, con el uso de un neuma ascendente de tres notas, a los sucesivos elementos textuales.

Suerte análoga corre “Domino”, interesado por un modesto énfasis del acento y, sobre todo, dotado en la sílaba final de una figura neumática verdaderamente especial.

Se trata, técnicamente, de un “torculus de articulación verbal”, un neuma de tres notas con valores largos que ha capturado la atención de los estudiosos, que han reconocido en ella una extraordinaria naturaleza de artificio retórico. Hablando más concretamente, su presencia señala un momento expresivo de particular intensidad: la acumulación de tensión generada por su alargamiento cierra, de modo rítmicamente significativo, una unidad verbal pero, lo que es más importante, introduce con gran fuerza la palabra sucesiva, señalándola como meta  “acentuativa” de todo el contexto.

Un gesto retórico como éste, tan explícito, abre las puertas al adverbio conclusivo “semper”, situándolo en la cumbre – también desde el aspecto melódico – de un crescendo expresivo.

De ello se entiende que la relevante cualidad del imperativo apostólico de Pablo en este domingo especial del Adviento no se halla tanto – o solamente – en la necesidad de alegrarse ("Gaudete") o, aunque de manera más profunda, de alegrarse en el Señor ("in Domino"), sino que se halla en la necesidad de mantener siempre (“semper”) dicha actitud.

En la continuación de la pieza observamos que con la siguiente proclamación “Dominus prope est” (el Señor está cerca) se realiza, otra vez, la construcción melódico-rítmica de un nuevo “climax”, que apunta hacia el verdadero centro expresivo de todo el introito, es decir, ese solemne “nihil” (nada) que, desde lo alto de su cumbre melódica, nutrida por un decidido alargamiento de dos notas al unísono, resumen el mensaje que se quiere transmitir en este contexto litúrgico.

El “semper” de la primera frase, columna portante de la parte inicial de la pieza, está integrado e incluso superado por ese pilar ulterior situado no sólo en el centro, sino en el corazón expresivo del introito: la “perfecta leticia” aconsejada por Pablo hace que nada, realmente nada, nos tenga que preocupar.

Cantados de este modo, “semper" y “nihil” se convierten en momentos de gran fuerza “persuasiva”, como diría Agustín, y de rara densidad y sugestión, dando el sentido de la profundidad de la operación conducida sobre el texto por el canto gregoriano mediante estilos, formas, instrumentos retóricos apropiados que hemos empezado a conocer.

Tras haber escalado unas cimas expresivas como éstas, el aparato musical desciende para asentarse sobre una nuevamente hallada normalidad rítmica y modal, a través de la cual se nos invita, en obediencia al texto, a alimentar la oración con serena confianza.

13.12.2013 

Interpretação deste mesmo intróito, pelo projecto eslovaco Graduale:





Gradual Qui sedes, Domine, na interpretação do projecto Graduale:



No Domingo do ano B, o gradual que se canta é o Fuit homo, que também se canta na solenidade do nascimento de S. João Baptista (dia 24 de junho, ad missam in vigilia, ou seja, na véspera).




Aleluia Excita Domine, na voz do Pedro de França:
 



E aqui comentada pelo maestro Tiago Barófio (PDF):
Excita, Domine, potentiam tuam, et veni, ut salvos facias nos (sal 79, 3) [IV modo, mi plagale].

Due nuclei melodici caratterizzano l’ “Alleluia” e il verso. Entrambi si presentano in molteplici variazioni, un procedimento usuale nel canto gregoriano che si concentra nella ruminazione della Parola. Il primo tema è una semplice sezione della scala ascendente dal Re al la (Alleluia, Domine, tuam et, veni…). Il secondo nucleo è l’arco Sol-la-sib-la-Sol: esso compare con maggior frequenza ed è riproposto sia con varianti (la-sib-la-Sol, Sol-sib-la-Sol …) sia trasportato (Sol-la-Sol-Fa, Fa-Sol-Fa-Mi…). L’appoggiarsi successivamente sul la, Sol e Fa crea una tensione orante in tutto il brano che raggiunge il culmine nella sezione centrale del verso: “veni”.
Il testo biblico inizia con un grido accorato “Excita - Risveglia”. È come se il cantore a un certo momento si rendesse conto di essere solo, abbandonato. Intuisce la propria impotenza e, terrorizzato, lancia un grido. S’accorge di non dominare più la situazione, è travolto dalla tempesta. E D-i-o che fa? Dorme! S’avverte lo scompiglio interiore che ha afferrato e quasi stritolato gli apostoli sulla fragile barchetta. Il quadro burrascoso abbozzato nelle Scritture diviene oggi realtà vissuta: “Et facta est procella magna venti, et fluctus mittebat in navim, ita ut impleretur navis. Et erat ipse in puppi super cervical dormiens: et excitant”. (Mc 4, 37-38). Sembra essere un comportamento di D-i-o che vuole mettere alla prova la creatura, vuole che essa prenda coscienza della propria precarietà. E l’uomo risponde alla provocazione con i suoi modi impacciati, anche irriverenti. Basta ripensare al salmo 77, 65 “Et excitatus est tamquam dormiens Dominus, tamquam potens crapulatus a vino” e alla variante “potans” (bevitore o, peggio, ubriacone annientato dal vino) riferita a D-i-o stesso in qualche codice liturgico.
Non è D-i-o che occorre risvegliare. Siamo noi che dobbiamo lasciarci ridestare per riprendere il cammino, con nuovo vigore, nella libertà dei figli (cfr. Atti 12, 7-8). L’avvento è il tempo propizio per questo risveglio che interessa la persona nella sua globalità. Ogni fibra dell’esistere umano è chiamata a rimettersi in tensione. Pur collocato nel tempo invernale, l’avvento in realtà è la primavera dello spirito. Tutto in noi, in ciascuno di noi è chiamato a nuova vita. L’aridità delle delusioni e il gelo delle sconfitte ci inducono a chiuderci su noi stessi mentre rischiamo di lasciarci soffocare dalle pressioni sociali che finiscono per estirpare dalle radici ogni speranza. 
Il cantore si fa voce di chi non ha più la forza di reagire. “Excita, Domine, potentiam tuam”. La forza dell’amore e della giustizia, della libertà e della pace che TU solo puoi elargire, è ciò di cui abbiamo bisogno. Subito. Non tardare. Vieni! Perché in Te, solo da Te otterremo la salvezza. Pur in mezzo a tanti sbadigli di rassegnazione riprenderemo coraggio. Qualche cosa in fondo al cuore si metterà di nuovo in movimento. I vicoli ciechi si apriranno a nuovi orizzonti. “Vieni, Signore Gesù!”.


Ofertório Benedixísti Dómine, na interpretação do projecto Graduale:




E na interpretação do Pedro Francês, segundo a versão crítica do Graduale Restitutum:




A comunhão Dícite pusilánimes, também na voz do Pedro Francês:




Lêde o comentário de Tiago Barófio (PDF) acerca desta comunhão.

Música própria para as Exéquias e Missa de defuntos / Liturgia defunctorum


Cânticos para o velório

Quando o corpo do defunto fôr depôsto no féretro, podem cantar-se estas antífonas com seus salmos:


Apud Dominum misericórdia et copiosa apud eum redémptio, com o salmo 129 - De profundis:





Memento mei Dómine Deus dum véneris in regnum tuum, com o salmo 22:




Missa

Por ocasião do 30º dia do falecimento da minha avó, reuni um grupo de jovens amigos totalmente inexperientes no canto sacro e mais 2 membros da Capella, e ensaiei com eles o reportório da missa de Requiem, que incluiu as seguintes peças:

Missa de Requiem - 9 de Dezembro de 2011

Intróito e Gradual do Graduale Novum, na versão restaurada do Graduale Romanum, livro editado a pedido da Constituição Apostólica Sacrosanctum Concilium, nº 117, a qual disse: «Procure terminar-se a edição típica dos livros de canto gregoriano; prepare-se uma edição mais crítica dos livros já editados depois da reforma de S. Pio X.».

Aleluia, Ofertório e Comunhão do Graduale Simplex, edição que responde ao mesmo nº do mesmo documento: «Convirá preparar uma edição com melodias mais simples para uso das igrejas menores.»

Para ensaiar as peças, criei uma playlist no Youtube, e distribui-a aos cantores para cada um ensaiar por si:


Ensaiámos uma vez na mesma semana da missa, e no próprio dia antes da missa. Gravámos um excerto do intróito da Missa, que considero um bom exemplo do que se poderá fazer em qualquer paróquia, haja vontade para tal:


Volto a frisar que cantaram homens na casa dos 20 sem quaisquer conhecimentos prévios de canto gregoriano, leitura de partituras musicais, ou técnica vocal, sob a direcção de um maestro (eu) sem preparação e que não havia nunca até à data dirigido um côro. A reacção de celebrante e assembleia, no final da missa, foi calorosa e agradecida.

Esta participação numa missa ferial teve também as particularidades de ter sido acompanhada a órgão, em quase todas as peças, e de ter sido proclamada a 1ª Leitura em português, segundo a entoação gregoriana proposta para o efeito no Graduale Romanum. A todos os que permitiram que isto acontecesse, os meus sinceros agradecimentos.

Outra gravação do intróito Requiem, pelo projecto eslovaco graduale:




Não deixeis de escutar (ou ler) a meditação do Padre Paulo Ricardo sobre o hino Dies irae. Este poema forma a Sequência que se canta antes do Evangelho na Missa de Defuntos na Forma Extraordinária do Rito Romano (Missa Tridentina), mas na Forma Ordinária (Pós-Vaticano II) ainda pode ser cantada durante as Laudes e Vésperas da Liturgia das Horas na 34ª semana do t.c., depois do Domingo de Cristo-Rei.


Ainda sôbre esta seqüência escreveu Bruder Jakob:
È stato per secoli uno dei canti liturgici più conosciuti e diffusi sia nella liturgia sia nell’ambito della vita sociale quotidiana. L’esplicito riferimento alla morte e al giudizio finale ne hanno fatto un testo meditato con un profondo sentimento di speranza nella misericordia di D-i-o; ma non mancano situazioni che sfuggono alla fede e alla razionalità per sfociare nell’universo nebbioso della superstizione e del grottesco fantastico. Per tanti motivi il Dies irae ha destato attenzione in campo musicale, tanto che è difficile calcolare il numero delle sue elaborazioni vocali e strumentali. Alcuni temi della versione tradizionale – che si può far risalire al secolo XII-XIII – hanno offerto lo spunto per nuove musiche polifoniche e orchestrali sino alla recente composizione del gallese Karl Jenkins inserita nella messa da Requiem. Per non parlare delle tante citazioni sparse in altre opere come la Sinfonia fantastica di Berlioz, la Danza macabra e il Mefisto Valzer di Liszt, alcune composizioni di Rachmaninoff.
Il Dies irae proviene dalla rilettura di vari testi presenti nella tradizione cristiana a partire da un passo del profeta Sofonia (1, 15-16). Non mancano paralleli in alcuni canti liturgici della liturgia dei defunti, nonché espressioni desunte dal vocabolario giuridico romano e patristico. Non è escluso che almeno una parte del Dies irae sia stato concepito quale tropo del responsorio Libera. Altri elementi confluiti dalla redazione testuale sembrano derivare, secondo VELLERKOOP, dal patrimonio simbolico. Il processo creativo del testo si attesta probabilmente prima come preghiera poetica, modificata e assunta in un secondo tempo come sequenza. Il testo è formato da versi trocaici a rima baciata (aaa bbb ccc …). Quest’ultimo è un elemento che distingue il Dies irae, ad esempio, dalla tessitura delle sequenze parigine (aab ccb dde ffe …).
La sequenza nella forma classica presenta una melodia ripetuta su due strofe (aa bb cc dd …).. Nel Dies irae la struttura è complessa, sembra quasi amplificare l’impianto arcaico delle sequenze a doppio corso (aa bb cc aa bb cc …):
sezioni melodie strofe
I ABC 1-2, 7-8, 13-14
II ABC 3-4, 9-10, 15-16
III ABC 5-6, 11-12, 17
IV AB 18
V AB 19
VI AB 20
Preghiera divenuta musica, la sequenza è un canto che esprime la fede del popolo cristiano, la prospettiva che si apre a ogni credente mentre s’avvicina all’incontro faccia a faccia con D-i-o. Alcune espressioni rivelano una cultura che lascia oggi perplessi, ma occorre leggere e meditare e cantare il Dies irae con l’orecchio teso a recepire le parole del poema all’interno della tradizione orante della Chiesa. Tutti gli uomini – rappresentati qui dalla cultura ebraica (Davide) e classica europea (la Sibilla) – potrebbero immaginano nel momento del giudizio universale una dissoluzione catastrofica del mondo, ridotto ormai a cenere e brace. Tremore e panico pervadono ogni realtà nel momento in cui giunge il giudice cui nulla sfugge, il cui sguardo non può essere fermato da nessuna astuzia umana. Ci troviamo quindi in un momento assai critico. C’è da tapparsi le orecchie per non udire il frastuono di una tromba che infila le sue vibrazioni in ogni tomba e le sconquassa. Che pensare? Siamo liberi ormai dalla morte o siamo pressati sotto il trono del giudice che implacabile ci condannerà senza scampo?
Si potrebbe andare avanti nel leggere la sequenza con occhiali che oscurano l’orizzonte, con la sensazione crescente che ormai non c’è più nulla da fare, più nulla da sperare. Nel punto preciso in cui si avverte che ormai non c’è più possibilità di ritorno, di scampare all’ira divina, la liturgia fa echeggiare nei vocaboli una risonanza diversa.
La sequenza non è un canto pagano piagnucolato da una massa incredula o gridato da un cuore disperato. La sequenza parte dalla situazione paganeggiante in cui viviamo anche se cristiani, con le nostre abitudini sociali e mentali che sono sfuggite alla conversione del Vangelo. Ma forse resta ancora qualche cosa, risuona un’eco lontana, si fa strada una voce, la speranza. Sì, c’è senz’altro un trombone che getta confusione e mette paura. Ma non esiste soltanto la tuba del Dies irae. Beata con la paura che riesce a zittire il chiacchiericcio interiore.
In un momento di silenzio forse riusciamo di nuovo ad ascoltare non più noi stessi, ma LUI. E con la tremolante mano tesa dell’accattone riusciamo a cogliere altri canti. Un canto diverso ora risuona e ci avvolge: Exultet iam angelica turba caelorum … et pro tanti regis victoria tuba intonet salutaris. Certo, quando risorgeremo per rispondere al giudice, saranno sorprese e la morte e la natura, ma sarà sempre poca cosa, anzi nulla, a confronto con lo stupore travolgente di quando Cristo è risorto.
Nell’ottica pasquale della morte e risurrezione del Verbo incarnato, le asperità della sequenza sono smussate e mitigate. I nostri tradimenti svaniscono alla luce della fedeltà di D-i-o. I nostri peccati – O felix culpa! – evidenziano ancor di più la grazia redentrice. Il peccatore si rianima, il giusto trova serenità nell’umile gratitudine che fa della sua vita un rendimento di grazie, memoria e prolungamento dell’Eucaristia. La vittoria del re sulla morte rivela la sua dolcezza. È la fonte dell’amore misericordioso che trasfigura l’immagine, ingigantita dai nostri malaffari, del re spietato, terrificante.
Così riprende con maggior respiro la preghiera. Abbiamo ricuperato la fiducia in Qualcuno che talora stentiamo a riconoscere. Il Verbo di D-i-o, che si è reso visibile, che si è potuto avvicinare e toccare, proprio a causa mia ha lasciato la sede paterna, si è messo in viaggio, ha girovagato per le strade del Medio Oriente per cercarmi. Di porta in porta ha bussato, ha incontrato tante persone ferme a discutere oppure a oziare. A tutti ha rivolto lo sguardo, fino allo stremo ha guardato tutti per vedere me. Non sia stata vana tutta quella fatica! Ora abbiamo la forza di reggere la presenza del giudice perché comprendiamo che solo da Lui viene la giustizia, che solo in Lui potremo essere giusti accogliendo, sempre da Lui, il perdono, la remissione delle colpe. Quando non troviamo parole per dirgli le nostre pene e confessare le nostre colpe, sarà l’arrossire a svelargli con il nostro imbarazzo anche il desiderio di metterci alla sua presenza, di aprirgli il nostro cuore. Sempre consapevoli che le preghiere non saranno mai adeguate a esprimere la preghiera della nostra vita. Siamo in compagnia della Maddalena, del buon Ladrone, di quanti hanno ricuperato la dimensione della speranza abbandonandosi alla sua misericordia. Con i santi attendiamo con ansia di raggiungere i beati. Sarà un giorno di pianto, ma le lacrime della vergogna e della sofferenza si trasformeranno in lacrime di gioia. Pie Iesu Domine, Tu ora ci chiami, Tu ci inviti a entrare nel tuo riposo.


Gravação do ofertório Domine Iesu Christe, pelo eslovaco:



Improviso para órgão inspirado nos intróito e comunhão Lux æterna da missa dos mortos:



Escutai também as seguintes versões polifónicas para a Missa pelos defuntos:

Missa a 6 vozes, do Frei Manuel Cardoso:



Missa a 6 vozes, de Filipe de Magalhães:



Benedictus e Agnus Dei a 8 vozes da Missa pro defunctis de Gonçalo Mendes Saldanha:



Missa a 8 vozes de Duarte Lobo:

Introitus



Kyrie



Graduale



Offertorium



Sanctus



Agnus Dei



Communio



Missa de Manuel Mendes:

Introitus



Kyrie



Versículo do Gradual Responsorial


quarta-feira, 7 de dezembro de 2011

8 de Dezembro - Solemnidade da Imaculada Conceição da Virgem Maria

Missa cantada em Latim pelo Padre Armindo Borges na Igreja do Sacramento no Chiado, em Lisboa, ao meio-dia e um quarto.

8 Dezembro Imaculada Conceição

Imagem da Virgem em Vila Viçosa, Portugal.
Em baixo, poema que compus em Sua homenagem:

Ave Immaculata Maria,
verificação da profecia
feita por Deus à nação judia
mais do que o bom senso prometia!
Narrar Vossa pureza? Teria
trabalho que não acabaria,
e acabado não caberia
na biblioteca de Alexandria.
Permiti-me então a galhardia
de Vos cantar minha poesia
qual gatinho fôfo que Vos mia
à porta duma casa algarvia.
Vós - segundo se lê na Bíblia,
que não erra mas dá garantia -
à santa mulher de Zacaria,
Vossa prima Isabel doentia,
déstes caridosa serventia,
obra cimeira da geriatria,
oposta a toda a misoginia:
ela, que nunca gestado havia,
parir sozinha não poderia,
mas pariu com Vossa Senhoria,
e do São Baptista fostes Tia,
daquele profeta, que de alegria
no ventre materno se mexia
ao escutar Vossa santa lábia
que só ao Senhor engrandecia,
e, deste modo, como podia,
o pequeno feto, sem mania,
em nome daquela confraria
romana chamada "Ecclesia ",
agradado Vos agradecia
p'lo Vosso "Sim, fiat " ao Messia
judeu, que anos depois haveria
de curar muitos na Samaria:
ó certíssima hiperdulia
e autêntica teologia!
Ó tema de infinita homilia!
A Vós, fez Vossa mor relíquia
- enquanto na Santa Cruz morria,
qual esponja que de almas se embebia -
do amado que O Bem noticia
e da gente Nossa Mãe tardia!
Ó eficaz salvadora bóia,
Vós sois a completa galeria
d'O Bem que Deus nos quer e envia!
Por nós intercedeis com mestria,
obteis milagres de terapia
ou doutra qualquer categoria,
e quem sua prece Vos confia,
seja santo que se refugia
dalgum mau anjo que combatia,
ou triste que se penitencia
da pecaminosa rebeldia,
ou os dois em um - a maioria -,
seja alma que de Amor está fria,
seja cálida, seja tíbia
que pelo seu caminho coxeia,
seja quem orando principia,
seja quem nem Vos conhecia,
seja ladrão, seja polícia:
todos ganham Quem os alivia!
Concedei à nossa família,
onde não há paz mas correria,
à nossa vizinha freguesia,
e à total humana fratria,
com seus gados, cães, e mobília,
que vivamos sempre em harmonia!
Vossa voz qualquer mal silencia!
Maximum opus inter omnia
Dei es tu, et mirabilia
tua sunt innumerabilia!
O admirabilis scientia
Dei et oculta mysteria!
Donzela de véu e longa saia,
Triplamente casta, quereria
eu - crede-me que não é léria
nem inconsequente teoria -
ressuscitar a cavalaria
e reunir uma milícia
que defenda a Vossa apologia
nesta bendita Portugália,
minha nobre imperial Pátria
- que inclui aquela ocidental praia
chamada outrora Lusitânia,
a nova Vera Cruz Brasília,
múltipla Africana colónia,
tanta Levantina vitória,
e aqueles com tanta cópia
erectos Padrões à memória
do Cristo, e não por vã glória,
sem menosprezar a Maresia 
que ditas partes intermedeia -,
cantando - como dizendo ia -
a Vossa virginal estória
por meio da bela salmodia,
santa gregoriana monodia
cuja arcaica modal melodia
se atribui à Divina Autoria,
ou da clássica polifonia,
promovida com sabedoria
pela católica hierarchia
p'ra dignificar a Liturgia
da vivificante Eucaristia!
A Vós, por racional maioria,
que não tendes qualquer malícia,
seja prestada tal honraria!
A Deus nunca entristeceria
tal culto, mas aceitá-lo-ia,
e muito nos recompensaria!
Porém, nesta minha mão vazia
de bem, só encontro porcaria;
meu infiel coração varia
conforme o lado da ventania;
sofro de tamanha covardia
que a minha voz tímida nem pia.
Mas, Vós querendo, vem melhoria!
Vós resolvereis minha avaria!
Ó grávida na adolescência
por Santa Espiritual biologia,
recebei-me na Epifania!
Útero do qual Deus se nutria,
acolhei-me para igual magia!
Dai-me do leite que El-Rei bebia
e da papa que Ele mais comia;
cantai-me ao ouvido o que Ele ouvia,
erguei-me como quando Ele caía,
vesti-me a veste que Lhe servia
sem costura alguma, que Ele vestia,
ensinai-me tudo o que Ele fazia,
ponde-me na boca o que Ele dizia,
no olhar o que o d'Ele, puro, via,
nas mãos a força que d'Ele saía,
e no coração o que Ele sentia!
Vós, que mais que o Sol sois luzidia,
sêde a clara Luz que me alumia,
quer haja trevas, quer brilhe o dia,
tenha eu, ou não, mais companhia, 
que medo nenhum me assistiria,
e Vossa ajuda nos bastaria
- a mim, amigos, e sobraria! -
para nunca perdermos a via
quæ fert ad æterna Cælestia!
Amen! Hossana! Alleluia!

D. Joaquim Mendes: “Coros são um valioso contributo para a beleza das acções litúrgicas”


XXX ENCONTRO DE COROS DO PATRIARCADO DE LISBOA
“Coros são um valioso contributo para a beleza das acções litúrgicas”
<<
1/2
>>
Imagem

O Bispo Auxiliar de Lisboa D. Joaquim Mendes considera os coros “um valioso contributo para a beleza das acções litúrgicas e para o seu carácter orante”, mas aponta que “são ainda muitas as confusões na liturgia, quer no plano litúrgico e doutrinal, quer no plano prático”.

Durante o XXX Encontro de Coros do Patriarcado de Lisboa, que decorreu na igreja de Santa Beatriz da Silva, em Marvila, no dia 26 de Novembro, por ocasião do Dia de Santa Cecília (22 de Novembro), padroeira dos músicos, D. Joaquim recordou que “na reforma litúrgica em curso, apesar dos quarenta e oito anos da publicação da Constituição da Sagrada Liturgia, que ocorrerá no próximo dia 4 de Dezembro, há um longo caminho ainda a fazer relativamente ao carácter orante que as celebrações litúrgicas devem ter”. Neste sentido, o Bispo Auxiliar de Lisboa lembrou algumas confusões e dificuldades: “São ainda muitas as confusões na liturgia, quer no plano litúrgico e doutrinal, quer no plano prático. Uma delas, no plano prático, que ainda não foi superada, é a confusão entre o papel do coro e da assembleia. Em muitos lados, o coro litúrgico tem dificuldade em recuperar o lugar e ministério que lhe compete, como foi amplamente referido no último encontro da pastoral litúrgica. Com todos a cantar e do princípio ao fim, o resultado é a diminuição da qualidade do canto e da sua função na liturgia. Mas infelizmente para além desta há outras, como a má qualidade musical e a falta da linguagem sábia do rito, que com ritmo certo e bem balanceado sabe articular harmoniosamente palavra, canto e oração”.

Elevar com o canto os corações para Deus
Os elementos dos dez coros da Diocese de Lisboa que participaram neste encontro organizado pelo coro ‘Venite a Laudare’, da igreja de Santa Beatriz, foram ainda desafiados por D. Joaquim Mendes: “Procurai ser peritos na arte que durante séculos deu forma e expressão à oração da Igreja e que, por isso, se chama «música sacra». Que possais contribuir para potenciar o carácter orante das nossas celebrações litúrgicas e para elevar, com a arte da música e do canto, os corações para Deus”.

______________

Memória de Santa Cecília
No 47º aniversário da Academia de Música de Santa Cecília, D. Joaquim Mendes expressou o seu “profundo reconhecimento pela atenção que a Academia dispensa à música e ao canto sagrado, expressões da arte no culto divino, que dá forma e expressão de oração ao canto litúrgico”. Presidindo à Eucaristia na igreja da Graça, o Bispo Auxiliar de Lisboa sublinhou depois que “aprender a cantar a Deus, assim como aprender a escutar a música sacra é aprender a rezar. O canto e a música devem favorecer a oração, de que santa Cecília é um magnífico exemplo”.

sábado, 3 de dezembro de 2011

Música própria para o 2º Domingo do Advento / Hebdomada II Adventus

Meditação de São João Baptista, por Jerónimo Bosch.

Partituras (forma ordinária do rito romano):
Próprio autêntico (PDF)
Ofertório com versículos (PDF)


Próprio da Missa cantada em Latim pelo Padre Armindo Borges na Igreja do Sacramento no Chiado em Lisboa, Domingo ao meio-dia e um quarto (12h15):
2º Domingo do Advento

Interpretação do intróito Populus Sion pelo eslovaco:




Não deixes de ler a explicação do maestro Fulvio Rampi para o intróito Populus Sion:

Obras maestras del canto gregoriano / "Populus Sion"

Es el introito del segundo domingo de Adviento. En una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su  Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


Pueblo de Sión,
el Señor vendrá a salvar las naciones;
y hará oír, el Señor, la majestad de su voz
con alegría de vuestro corazón.

Pastor de Israel, escucha,
tú que guías a José como un rebaño.

(Isaías 30, 19.30 / Salmo 80, 1)



ESCUCHA







GUÍA A LA ESCUCHA


El texto del introito gregoriano del segundo domingo de Adviento merece algunas observaciones preliminares y recuerda, de manera más general, el complejo procedimiento de composición textual actuado para los cantos del “proprium" de cada misa.

El procedimiento más sencillo lo hemos visto el primer domingo de Adviento: allí, el texto del introito “Ad te levavi” era fruto de la elección de pocos versículos consecutivos del salmo 24.

Otras veces, los versículos bíblicos – en su mayoría extraídos del libro de los salmos, pero no sólo – no están elegidos de manera consecutiva. En este caso es necesaria, por tanto, una obra de centonización, es decir, de “collage” de varios fragmentos textuales con el fin de producir un texto capaz de asegurar, con extrema concisión, la máxima densidad expresiva.

Un caso emblemático es el "communio" cuaresmal “Videns Dominus”, que narra el milagro de la resurrección de Lázaro. El "Gradual Triplex" – que indica las referencias a la Sagrada Escritura a principio de cada pieza – nos informa que el texto de este "communio", tomado del capítulo 11 del Evangelio de Juan, es el resultado de la centonización en el orden de los versículos 33.35.43.44.39. El resultado es el siguiente: “Videns Dominus flentes sorores Lazari ad monumentum, lacrimatus est coram iudaeis et clamat: Lazare, veni foras. Et prodiit ligatis manibus et pedibus, qui fuerat quatriduanus mortuus” que, traducido, dice: "El Señor, viendo a las hermanas de Lázaro llorar sobre la tumba, se echó a llorar delante de los judíos y gritó: Lázaro, sal fuera. Y salió, atado de pies y manos con vendas, pues ya era el cuarto día".

A menudo, la centonización está acompañada por una verdadera y propia modificación del texto mediante la sustitución o añadido de palabras. Así, por ejemplo, en la primera frase del introito “Da pacem” del XXIV domingo del tiempo ordinario es, precisamente, el primer sustantivo el que es modificado respecto al texto bíblico, tomado del Sirácida. El original “Da mercedem sustinentibus te” (Sir 36, 18: concede “la recompensa” a aquellos que te esperan), es sustituido “Da pacem” (concede “la paz”), dejando inalterado el resto de la frase.

Pero no es todo. El aspecto más valiente y más interesante de esta adquirida metamorfosis textual a partir del texto bíblico no está sólo en la elección, en la centonización, en la sustitución, sino en el verdadero y propio añadido de un nuevo texto.

También en este punto, un ejemplo sobre otros: en el gradual típico de la Semana Santa, el “Christus factus est”, al incipit del célebre texto original de Pablo (Filipenses 2, 8) se le añade “pro nobis”: “Christus factus est pro nobis oboediens usque ad mortem” (Cristo se humilló a sí mismo “por nosotros”, obedeciendo hasta la muerte).

Pues bien, la respuesta del canto gregoriano a dicho procedimiento de modificación del texto es evidente: lo que la liturgia cambia, sustituye o añade se convierte musicalmente en un momento de especial expresividad, punto de mira privilegiado en la economía del fraseo en su conjunto.

Volviendo a los últimos ejemplos citados, “Da pacem” y “pro nobis” – de alguna manera, paradigmáticos de este fenómeno –  representan cada uno el verdadero énfasis especial introducido en la respectiva pieza de origen.

Podemos, por tanto, constatar, a propósito de los textos del "proprium", varios grados de elaboración destinada al canto. Cada intervención manifiesta ya, al menos en embrión, el pensamiento, la reflexión, la primera respuesta “litúrgica” de la Iglesia al texto bíblico que le ha sido entregado. La respuesta definitiva la da el resultado sonoro que el canto gregoriano quiere asignarle.

Y llegamos finalmente al introito “Populus Sion” del segundo domingo de Adviento, ejemplo que resume cuanto se ha dicho hasta ahora.

La referencia al libro de Isaías (Is 30, 19.30), para el anónimo recopilador del texto de este introito, se convierte en inspiración para una nueva y radical reelaboración.

El primer versículo original de Isaías (“Pueblo de Sión… de cierto [el Señor] tendrá piedad de ti”), centonizado con el segundo versículo, algo distante (“Hará oír el Señor la majestad de su voz, y mostrará la descarga de su brazo con ira inflamada”) se presenta, en el texto bíblico, dentro de un contexto de divina “venganza” contra Asiria, para la salvación de Israel.

Pues bien, precisamente este texto que promete la aniquilación de un pueblo enemigo es utilizado y radicalmente cambiado para convertirse, en la primera frase del introito, en un anuncio de salvación universal: “el Señor vendrá a salvar las naciones”.

El canto gregoriano, en este caso, realiza un buen juego resaltando con énfasis precisamente esta variación de significado producida por el nuevo texto, insistiendo principalmente sobre la deseada contraposición entre “Sion" y "gentes”.

El antiguo anotador de la abadía de San Galo da un testimonio aún más explícito – como podemos ver más arriba, en la reproducción de la página del "Graduale Triplex" – allí donde añade una valiosa indicación “de sentido” a su notación en campo abierto, la que está incluida entre el texto y la notación cuadrada. Tanto en el acento de “Sion”, como en el acento de “gentes” se traza, sobre los respectivos neumas de dos o tres sonidos ya con valores alargados, la letra “t”, es decir, “mantener, retener”, como si se quisiera demorar ulteriormente en la amplificación del valor de dichas palabras y detener la mirada sobre la íntima relación-oposición entre estos dos elementos textuales decisivos.

Tras haber proclamado, en el introito del primer domingo de Adviento, la universalidad de la venida de Cristo (“Universi qui te exspectant non confundentur”), este segundo domingo el anuncio se hace más intenso y arrollador: al pueblo elegido, "populus Sion", se le anuncia la obra del Señor, no mediante la aniquilación de otros pueblos, sino mediante su salvación.

Tras la huella de esta primera frase, el texto de Isaías utilizado para la segunda frase (“et auditam…”) asume de forma casi natural un nuevo color y un tono marcadamente alegre, traducido musicalmente por audaces impulsos y énfasis expresivos, explícitos gracias a la consecución de las extremidades aguda de la pieza y la prolongada insistencia sobre los mismos grados melódicos.

La modalidad de este introito, de hecho, es de "tetrardus autentico" (séptimo modo), cuya confirmada extensión estructural hacia la zona aguda se combina bien con la cualidad de un anuncio de salvación como éste. El final, “leticia del corazón”, representa a la perfección el eco y el descanso conclusivo de la cadencia.
6.12.2013

Outra interpretação dêste intróito, da Escola Antiga de Espanha:




O gradual Ex Sion na voz do Pedro Francês:




Interpretação do Alleluia Laetatus sum, pelo eslovaco:




Escutai também a informada interpretação do Pedro de França:




Ainda sôbre esta Aleluia, explicou o maestro Bruder Jacó:
Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi: in domum Domini ibimus (sal 121, 3) [I modo, re autentico].
Sin dalle prime note la formula d’intonazione indica in maniera inequivocabile la modalità di questo “Alleluia”: re autentico. Un ampio arco melodico percorre un’ottava (DO-do-DO) e insiste sul do acuto prima di avviarsi alla conclusione sulla finalis. Nell’esecuzione dei vari torculus è importante non appoggiare la prima nota, mentre occorre sottolineare con leggerezza la terza. Nel verso si ripropone l’ampio arco iniziale con tre variazioni che lasciano trasparire la struttura melodica della salmodia fiorita propria delle due antifone della Messa, introito e comunione. Diverso è lo svolgimento del secondo verso “Stantes erant pedes nostri in atriis Hierusalem”, presente in tutta la tradizione, ma scomparso dalle edizioni moderne. Ecco la recensione di Benevento 34, 3r:

Nell’intonare l’Alleluia, il cantore apre il cuore sulla scena che sarà descritta nell’antifona di comunione con le parole del profeta Baruch (5, 5a + 4, 36b). Siamo tutti in una condizione di esiliati, dispersi, sradicati e lontani dalla patria. All’inizio dell’avvento, tuttavia – sorpresa! – la prospettiva dell’incarnazione imminente del Verbo dischiude nuovi orizzonti. Non si tratta di ritornare semplicemente al punto di partenza, ma di ricuperare nuovi spazi, una nuova cittadinanza riconosciuta a pieno diritto. Ormai sappiamo che c’è un’alternativa reale alle brutture e alle ingiustizie del momento presente. Da apolidi, senza patria, nella gratuità evangelica siamo riconosciuti famigliari di D-i-o, abbiamo accesso alla sua casa, condividiamo la sua stessa vita.
È tutto vero, e non è un gioco di prestigio, non è una prova di furbizia. Ai diritti corrispondono sempre dei doveri. La nuova patria potremo raggiungerla soltanto dopo aver assolto gli impegni della con-versione, nell’intraprendere la via giusta, nel rendere vera la nostra persona anche nelle parole e nelle azioni, nell’immergerci in Colui che è la via, la verità, la vita. È la vita in Cristo che trasfigura l’esistenza del momento presente e si esprime in canti di gioia. “Laetatus sum”: non effervescenza istantanea destinata ad avvizzire presto e a gettarci nello sconforto, ma gioia che sboccia dalla pace interiore, dall’armonia della persona intera. Armonia di cui il canto, anche nella liturgia, è un’esile eco. Rifrange il bene che abbiamo vissuto e annuncia il bene che vivremo. Nel tempio di D-i-o edificato nel nostro cuore, nella Chiesa e nella società del tempo presente, nella Gerusalemme celeste.

A antífona do Ofertório Deus tu convertens cantada pelo Pedro de França:




Lêde também o comentário de Tiago Barófio sôbre a comunhão Ierusalem surge (PDF).


Programa televisivo O Domingo com o Papa Bento XVI, cuja 1ª parte explica a espiritualidade deste Domingo atráves da arte:


2ª parte: Intróito Populus Sion (0:45), Comunhão Jerusalem surge (8:00) e motete para coro de duas vozes iguais sobre a antífona mariana Beata viscera (12:34):




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Por favor comentai dando a vossa opinião ou identificando elos corrompidos.
Podeis escrever para:

capelagregorianaincarnationis@gmail.com

Print Desejo imprimir este artigo ou descarregar em formato PDF Adobe Reader

Esta ferramenta não lida bem com incrustrações do Sribd, Youtube, ou outras externas ao blog. Em alternativa podeis seleccionar o texto que quiserdes, e ordenar ao vosso navegador que imprima somente esse trecho.

PROCURAI NO BLOG