domingo, 16 de dezembro de 2012

Cânticos Próprios do 4º Domingo do Advento / Hebdomada IV Adventus

Partituras:
  • Próprio autêntico (PDF) 
  • Ofertório autêntico com versículos (PDF) 
  • Próprio simples em Português em tom salmódico (Gdrive, MP3, MP3 solmização)
  • Outras partituras ao longo desta página.

Este Domingo é também conhecido por Domingo Rorate, devido à 1ª palavra (o incipit) com que se inicia o cântico de entrada (intróito) desta Missa:

Desça o orvalho do alto dos Céus
e as nuvens chovam o Justo.
Abra-se a terra e germine o Salvador.

Gravação deste intróito pelo projecto Graduale, de Košice, na Eslováquia:





Não deixeis de ler o excelente artigo escrito pelo Maestro Fulvio Rampi sobre este intróito, nem de escutar a interpretação dos Cantori Gregoriani de Cremona, na Itália:

Obras maestras del canto gregoriano / "Rorate caeli"

Es el introito del cuarto domingo de Adviento. En una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su  Maestro


de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


Destilad, cielos, como rocío de lo alto
y derramad, nubes, el Justo.
Ábrase la tierra
y produzca el Salvador.

Los cielos cuentan la gloria de Dios,
la obra de sus manos anuncia el firmamento.

Destilad...

(Isaías 45, 8 / Salmo 18, 1)


ESCUCHA







GUÍA A LA ESCUCHA


El cuarto domingo de Adviento estaba marcado, en los antiguos libros litúrgicos romanos, como domingo que  "vacat”, que falta, porque la vigilia, que tenía inicio la noche anterior, se concluía al alba con la misa, que sustituía al oficio litúrgico dominical.

Sólo a partir del siglo VIII, cuando los ritos de la vigilia se adelantaron al sábado por la mañana, el domingo fue dotado de misa propia.

Dicha anomalía nacía del hecho de que la tercera semana de Adviento coincidía con las “tempora" de invierno, es decir, una de las llamadas cuatro "tempora”, que correspondían al miércoles, viernes y sábado de inicio de cada una de las cuatro estaciones. En estos días, caracterizados por la oración y el ayuno, se realizaban las ordenaciones de los obispos, sacerdotes y diáconos.

Suprimidas en la liturgia actual, las cuatro "tempora” eran un vivo testimonio de apego a la tierra, expresado con un evidente carácter de solemnidad rural: una especie de fiesta de las estaciones, para atraer sobre los frutos de la tierras las bendiciones de Dios y para darle las gracias por la cosecha. La liturgia de las cuatro "tempora” se convertía en símbolo de dicha riqueza de dones, modificando su habitual estructura añadiendo, el miércoles, una lectura con su correspondiente canto gradual y con otras siete lecturas más en la celebración del sábado, intercaladas a su vez por graduales, himnos y  "tractus".

Nuestro cuarto domingo de Adviento quedaba, así, un poco ensombrecido por esta semana de agradecimiento solemne y especial. De domingo "vacante" se ha convertido, posteriormente, en el último domingo de este tiempo litúrgico, pero sin la dotación de nuevos textos para los cantos del propio. Estos, efectivamente, se retomaron de la misa del miércoles precedente y se adaptaron a la liturgia dominical.

La misa de la "feria IV", es decir, el miércoles, de las "tempora" de Adviento se llamaba, en época medieval, “missa aurea beatae Mariae” porque era de entonación marcadamente mariana y en ella se hacía memoria de la profecía de Isaías sobre la virgen que concibe y da a luz al Emanuel, el Dios-con-nosotros.

Hoy, por tanto, volvemos a encontrar en los cantos propios de esta misa una evidente impronta mariana, en especial en el ofertorio “Ave Maria” y en el communio “Ecce virgo concipiet”.

El introito “Rorate caeli”, por su parte, aunque constituye parte integrante y “título” de esta misa, merece alguna otra observación.

El texto de esta pieza es la versión fiel de un versículo de Isaías. Contrariamente a cuanto se ha visto en el segundo domingo de Adviento en el introito “Populus Sion”, en este caso no se ha llevado a cabo ninguna operación sobre el texto bíblico: no hay centonizaciones, adaptaciones o modificaciones del texto, que se presenta exactamente como aparece en la versión latina de la  Vulgata de Jerónimo.

Sin embargo, bien considerado, el mismo Jerónimo aportó dos modificaciones al texto original hebreo. Respecto a las recientes traducciones de la Biblia que se basan, efectivamente, sobre el texto original en lengua hebrea, observamos en Isaías 45, 8 dos variaciones importantes: “iustum”, el Justo, ha tomado el lugar de “iustitiam”, la justicia, y “Salvatorem”, el Salvador, ha sustituido a “salvationem”, la salvación.

La traducción en clave cristológica de Jerónimo aparece aquí en toda su evidencia y fuerza expresiva. Los conceptos de justicia y de salvación se encarnan en la persona del Justo, del Salvador. La profecía de Isaías se encarna en la figura de Cristo el cual, no es casualidad, se convierte el miércoles de las "tempora" invernales en “fruto de la tierra” y don de las nubes del cielo.

El Adviento en la carne, misterio de la encarnación, es aquí celebrado en toda su humanidad y, en consecuencia, es asociado, en los otros cantos de la misa apenas citada, a la figura de la Virgen madre.

La arquitectura sonora pensada por el canto gregoriano para el "Rorate" es sorprendente, ya desde la puesta en música de algunos “ostinatos”. Del mismo modo que “desuper” (de lo alto) se mueve en las tesituras más agudas, “pluant iustum” (derramad el Justo) se realiza en línea descendente a través de una “lluvia” de notas.

Del mismo modo, en la frase conclusiva, la “tierra” coincide con la zona más grave de la construcción melódica y determina, en relación con la estructura de la primera frase, un claro timbre de “protus autentico”, como primer modo desde el que parte la clasificación modal del "octoechos" gregoriano.

Pero que este introito está bien fundado en el primer modo lo declara también, de manera aún más clara e inequívoca, el incipit de toda la pieza.

El imperativo “Rorate” está proclamado con una formula típica del primer modo: una formula definida “de acento”, pero que en realidad no se limita simplemente a resaltar una sílaba tónica. Se trata, en cambio, de un verdadero y propio timbre expresivo, declarado desde el inicio y que señala el vértice “acentuativo” de toda la composición y que, como tal, colorea todo el introito y condiciona, de modo unívoco, el esquema modal.

Al imperativo “Rorate” se le reconoce, por tanto, un espesor retórico muy particular: distinto, evidentemente, del imperativo apostólico de Pablo que resuena en el introito del tercer domingo de Adviento. En ese “Gaudete”, de hecho, el acento no estaba definido, porque la verdadera meta “acentuativa” estaba pospuesta en el "semper" que cierra la primera semifrase: “Gaudete in Domino semper”, - estad siempre alegres en el Señor -.

La fuerza expresiva del “Rorate” se convierte en símbolo de una espera que es cada vez más trepidante y que la liturgia del Oficio Divino de los últimos días de Adviento resume en las célebres siete antífonas al Magnificat, llamadas “antífonas O” por su incipit: “O Sapientia", "O Emmanuel", "O Adonai"...

La antigua monodia gregoriana, en resumen, nos advierte con intensidad creciente que el tiempo de nuestra salvación está cerca y se hace voz de la Iglesia que invoca la venida de su Señor.
21.12.2013 

O Gradual desta Missa é o Prope est Dominus, aqui cantado pelo eslovaco:




O Aleluia proposto pelo Graduale Romanum para este Domingo é o Alleluia Veni Domine. Aqui na voz do Pedro Francês:




E eis o respectivo comentário por Tiago Barófio:

ALLELUIA Veni, Domine, et noli tardare, relaxa facinora plebis tuae [III modo, mi autentico].
 
È un canto particolare a causa della presenza di alterazioni diverse dal si bemolle, fatto che ha suggerito nel medioevo e oggi diverse soluzioni. Un compromesso infelice è proposto dal Graduale Romanum che presenta l’Alleluia in mi, mentre il verso è scritto in re.  
Lo iubilus è costruito secondo lo schema “a a b” che riprende e dilata la conclusione della formula d’intonazione. Il verso – andrebbe intonato una seconda (re) e non una terza (do) sotto la finale dell’Alleluia – si caratterizza per il susseguirsi serrato di formule ad arco che presentano analogie e trasposizioni. Nell’ampio melisma su “facinora” per tre volte riecheggia il medesimo motivo che non appesantisce affatto l’esecuzione tanto è inserito in un flusso travolgente.  
A partire dall’intonazione iniziale, la melodia risuona squillante. Tocca al cantore evitare, tuttavia, di “strombazzare il canto gregoriano” secondo la felice espressione di don Andrea Lafranchi che denuncia il protagonismo irruente di alcune voci semplicemente stonate, del tutto fuori posto nel contesto orante della liturgia.  
Il movimento a onde incalzanti sottolinea la tensione della preghiera. Con “Veni” inizia una supplica accorata in cui si coniugano coraggio spregiudicato – in fin dei conti ci si rivolge a D-i-o! – e coscienza della propria miseria e povertà. Si avverte comunque l’urgenza dell’incontro da cui dipende il nostro esistere. Con “Noli tardare” osiamo rivolgerci al Signore, proprio noi che siamo impantanati in un ritardo cronico e in una pigrizia congenita. Ma più che una pretesa arrogante il cantore esprime la duplice certezza: 1] del proprio peccato, 2] della liberazione che solo D-i-o può realizzare riscattando l’individuo chiamato a divenire parte di una comunità viva, il popolo santo, eredità di D-i-o.  
Facinora” è il termine centrale del canto. L’innalzarsi e l’inabissarsi della melodia riflette gli alti e bassi di un’esistenza segnata da crimini insignificanti e da gravissimi reati. Poche o tante sono le vette raggiunte nella società, conquistate con l’inganno con danni incalcolabili a molte persone raggiunte dai contraccolpi di delitti palesi e nascosti. Pochi o tanti sono i crepacci in cui roviniamo quando perdiamo l’equilibrio instabile di una vita travolta da slavine finanziarie, frane economiche, contestazioni sociali. Tutto e sempre si erge a nostra condanna, forse accusati cinicamente da quanti ci hanno sedotti con facili successi o ci hanno usati da cavie per raggiungere i loro sporchi obiettivi.  
Il lungo melisma su “facinora” forse ci fa venire il capogiro. Senz’altro ci obbliga a ripercorrere un lungo tragitto del nostro esistere tra alti e bassi. Fino al momento in cui, rendendoci finalmente conto di chi siamo, incrociamo lo sguardo di Chi ci attende per allentare e sciogliere i nostri misfatti. Una, due, dieci, venti volte. Almeno una volta ogni anno, all’avvicinarsi del santo Natale. 
Veni, Domine, et noli tardare, relaxa facinora plebis tuae, et revoca dispersos/singulos in terram suam
20-12-2014




Em vez deste Alleluia , que poderá ser difícil para muitos coros, podeis cantar uma outra versão, simplificada, que escolhemos dentre os Aleluias triplos que o Graduale Simplex propõe; o texto em latim é o do Graduale Romanum; o texto em português é o do Leccionário Dominical:
Código-fonte GABC deste documento:


Como referido por Fúlvio Rampi, o Ofertório desta Missa é a Ave Maria, canto alusivo à Anunciação à Virgem Maria e à Encarnação do Nosso Salvador. Da partitura gregorina respectiva de St. Gall, e do tecto da Igreja de Nossa Senhora da Encarnação, no Chiado, em Lisboa, fizemos a foto de capa da nossa página do Facebook:














A antífona dêste ofertório, cantado pelo Pedro Francês:




O cântico da comunhão para este Domingo é o Ecce virgo concipiet, aqui na interpretação do projecto Graduale:



Lêde o comentário de Tiago Barófio acerca desta antífona de Comunhão (PDF).

Transcrição Portuguesa desta antífona de comunhão, Eis que a Virgem conceberá:

Mais explicações sôbre esta peça.


De seguida, as partituras pelas quais cantámos em 2012:


Fontes: O Introitus, o Offertorium, e a Communio são os indicados pelo Graduale Romanum (e Offertoriale Triplex); a versão que usámos é a do Graduale restitum, disponível de borla na internetPara o Alleluia, escolhemos o refrão de um dos "Aleluias triplos" que constam no Graduale Simplex; enxertámos-lhe em 4º tom salmódico o texto Latino do versículo alleluítico do Alleluia Veni Domine, indicado pelo Graduale Romanum (p.36) para este Domingo, assim como, para quem prefira cantar em Português, o versículo indicado pelo Leccionário Romano (p.63); não deixe de ler, a propósito destes Aleluias, o artigo do blog Ecce super montes.

Em 2010 cantámos as seguintes:

Fontes: Intróito Rorate cæli(Graduale Restitum); Salmo responsorial (melodia do Graduale Simplex, adaptada à língua portuguesa por nós); Aleluia (Graduale Simplex); Ofertório simplificado: Ave Maria (Graduale Simplex); Comunhão: Ecce virgo concipiet (Graduale restitum); embora não façam parte da música para a Santa Missa deste Domingo, cantámos também a antífona do Ó para o dia 19 de Dezembro - O radix Iesse - e a antífona mariana Alma Redemptoris Mater (ambas do Liber usualis).

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