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sábado, 2 de maio de 2015

Cursos em 2015 para Aprendizes do Canto Gregoriano e Polifonia da Renascença

Em Portugal:

64ª Semana de Estudos Gregorianaos
Viseu, 23 a 30 de Agosto de 2015
Mais informações no sítio do Centro Ward de Lisboa.

Também em Portugal, um Curso intensivo em Polifonia Portuguesa Sacra do Renascimento, promovido pelo Ensemble Ars Lusitana e o maestro Isaac Alonso Medina.

Em Lisboa, 29 de Julho - 2 de Agosto,
terminando com um concerto no mosteiro dos Jerónimos.
Mais informações no Facebook.

Workshop de Polifonia Renascentista Portuguesa
05.08.2015 e 06.08.2015: 10:00-13:00 sessão teórica
e 14:30-16:00 sessão práctica c/ Ensemble Ars Lusitana
Inscrições : até dia 31 de Julho * valor de inscrição: 30 euros
para dartistica@amlagos.pt

Terminará com concertos da Missa de Pedro Escobar apra 4 vozes
07.08.2015 | 17h00 Ermida de N. Sr.ª da Guadalupe, Vila do Bispo
08.08.2015 | 21h30 Igreja de Santa Maria, Lagos



Exemplo do que se lecciona nestas sessões:




II Workshop de Polifonia
29 Outubro - 1 Novembro
Paróquia de Carnide, em Lisboa
Missa pro defunctis de Pedro de Escobar
Solmização, Notação mensural branca, Contraponto
Mais informações





No Brasil:

Belém do Pará, 14 a 16 de Agosto de 2015




Em França:

Curso intrernacional de Canto gregorinao, Tours, por Dom Daniel Saulnier.



Na Sardenha:

Abadia de São Pedro de Sorres / Borutta (Sassari)
 Curso de Canto Gregoriano (17-22 agosto 2015)

Il corso si rivolge a persone interessate ad approfondire il canto liturgico tradizionale della Chiesa latina di rito romano (canto gregoriano). 
Possono partecipare al corso persone che non hanno nessuna formazione musicale o che hanno già un’esperienza di canto gregoriano.
Sono previste lezioni comuni di carattere storico, spirituale ed estetico.
Incontri mirati di
  • alfabetizzazione gregoriana (principianti),
  • interpretazione solistica (cantori con esperienza),
  • introduzione allo studio delle fonti manoscritte con trascrizioni di testimoni beneventani e nonantolani (persone interessate agli aspetti paleografici e semiologici)
I corsisti s’impegnano a partecipare attivamente alla liturgia monastica, con particolari interventi cantoriali durante la celebrazione eucaristica (12,00), vespri (vésperas 19,00) e compieta (completas 21,30).
Docenti: Prof. Dr. Giacomo Baroffio, M° Dr. Eun Ju Kim
Incontri didattici: 8,30-11,30   15,30-18,30
Info e prenotazioni
Tel.: 079824001


Em Itália:

Corso estivo di canto gregoriano, com Fúlvio Rampi.
10-12 julho 2015





6-11 de julho de 2015




Nos Estados Unidos da América:

Colóquio de Música Sacra.



domingo, 24 de abril de 2011

Música do Domingo de Páscoa / Dominica Ressurrectionis ad Missam in Die

A Ressurreição, por Tintoreto.

O cântico de entrada desta Missa é o intróito Resurréxi :




Não deixeis de ler o inspirador comentário do maestro Fúlvio Rampi a este intróito:

Obras maestras del canto gregoriano / El introito de Pascua

Es el canto de entrada del domingo de Resurrección. Aquí en una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su Maestro

de Fulvio Rampi




TRADUCCIÓN


He resucitado y estoy aún contigo, aleluya.
Apoyas sobre mí tu mano, aleluya.
Sublime es tu conocimiento, aleluya, aleluya.

Señor, tú me sondeas y me conoces,
Me conoces cuando me siento o me levanto.

He resucitado...

(Salmo 139, 5.6.1.2)



ESCUCHA







GUÍA A LA ESCUCHA


La gran “R” que ocupa amplios espacios en las miniaturas de los antiguos pergaminos y en los libros litúrgicos es el signo de la Pascua. Después de la gran “A” del introito “Ad te levavi” que inaugura el año litúrgico en el primer domingo de Adviento, he aquí ahora el “Resurrexi” que indica el corazón del mismo.

Unos pocos versículos del salmo 139, en la versión “cristológica” de la Vulgata de Jerónimo, se convierten en el texto del introito más importante del repertorio gregoriano.

Después de la conmovedora Vigilia de la noche anterior, la misa del día de Pascua se abre con este nuevo anuncio de resurrección. Un anuncio que, sin embargo, nos cuesta no definir decepcionante por la forma musical que lo adorna. La melodía es árida y procede de manera constante en una modalidad de deuterus que, partiendo de un Mi grave insistente y ligeramente adornado sólo con unos sonidos cercanos, alcanza raramente el La agudo que ratifica a duras penas incluso la pertenencia plagal al cuarto modo.

Nos preguntamos por qué no le corresponde a tanta solemnidad iconográfica una melodía exuberante. Nos preguntamos el porqué de una ostentada distancia entre la centralidad del hecho litúrgico y la reluctancia del hecho sonoro. Nos preguntamos, en resumen, qué sentido tiene anunciar la Pascua de Resurrección en este cuarto modo.

La exégesis del texto resuena en una modalidad que percibimos insuficiente, inadecuada para comunicar una noticia tan turbadora. El “Resurrexi” está contenido todo él en ese cuarto modo que evoca contextos aparentemente lejanos al misterio que se está celebrando.

Incluso sin ceder a esquematismos exasperados, hay que recordar que a cada uno de los ocho modos gregorianos – sistema denominado “octoechos” – se le atribuía, por parte de los teóricos medievales y de épocas sucesivas, un "ethos" específico. El mismo arte medieval ha querido representar visivamente las cualidades artísticas y de significado de los modos gregorianos. En este sentido son célebres las representaciones de los modos en los capiteles de Cluny y de Autun. En nuestro caso, en el capitel cluniacense correspondiente al cuarto modo aparece una elocuente inscripción que lo explica asignándole un carácter fúnebre, acompañado de un velo de tristeza.

El introito de Pascua marca, por tanto, un punto de máxima distancia entre nuestras expectativas y la propuesta real del canto gregoriano. Pero dicha distancia está medida sobre nuestra incapacidad de entrar en profunda sintonía con el componente alusivo de este repertorio, verdadera clave de cambio de su proyecto litúrgico-musical.

Hay que reafirmar que no es correcto ceder a un esquematismo exasperado ni siquiera en lo que respecta a la fascinante teoría del ethos modal. Esto significa que no todas las piezas en cuarto modo están vinculadas al luto o a la tristeza. La cuestión, obviamente, es mucho más compleja; dicho lo cual, resulta sin embargo fundamental que las diversas modalidades del canto gregoriano, como cualquier otro de sus elementos constitutivos, sean consideradas bajo distintos aspectos, buscando por ejemplo, las referencias formularias y las concordancias.

El componente alusivo proprio de la lógica formular, que se encuentra asimismo varias veces en los cantos de Cuaresma, se extiende de hecho también a la lógica modal. No sólo es necesaria una lectura inteligente de la fórmula, - que no está circunscrita a ninguna referencia evidente a casos paralelos -, sino también una mirada abierta en mérito a la utilización de las mismas estructuras modales.

No basta mirar desde dentro cada pieza gregoriana. Hay que buscar una lógica de amplio respiro, tanto en la vertiente formular como en la vertiente modal, como sucede en este caso. La delicada teoría del ethos de los modos puede revelarse, en realidad, una valiosa ayuda para descubrir una especie de “modalidad tendencial” que, partiendo de cada pieza individual, abraza todo un recorrido litúrgico, construyendo relaciones de sentido y siendo instrumento de memoria y para la memoria.

El introito “Resurrexi” es signo, expresión y cumplimiento de un recorrido litúrgico, el del Triduo pascual, durante el cual se celebran sin solución de continuidad la pasión y la muerte y la resurrección del Señor. Hay que centrar la atención de manera intencionada en la conjunción “y”, que ratifica la absoluta continuidad de los tres acontecimientos uniéndolos bajo una única mirada, según el artículo de fe proclamado en el Credo: “passus, et sepultus est, et resurrexit”.

Ciertamente, no es casual la pertenencia a la modalidad del deuterus del introito “Nos autem” que en la “Missa in Coena Domini” del Jueves Santo abre el Triduo sacro. En el célebre texto paulino (Gálatas 6, 14) encontramos el resumen del acontecimiento pascual: “Nos autem gloriari oportet in cruce Domini nostri Iesu Christi: in quo est salus, vita et resurrectio nostra: per quem salvati et liberati sumus” (En cuanto a mí ¡Dios me libre gloriarme si nos es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en el que está nuestra salvación, vida y resurrección; mediante el cual hemos sido salvados y liberados). En él la cruz y la resurrección ya están unidas, entrelazadas y se anuncia, contemporáneamente, la perspectiva de salvación en una única modalidad de deuterus.

Para finalizar, hay que recordar que el mismo introito “Nos autem” del Jueves Santo está, a su vez, precedido por un recorrido en deuterus trazado por los introitos de los primeros días de la Semana Santa.

Por tanto, la “modalidad tendencial” que acompaña este camino no puede hacer otra cosa más que implicar también la Pascua. El canto gregoriano pronuncia un “Resurrexi” lleno de memoria y, por tanto, no separable de los días en deuterus de la Pasión.

Así pues, por este motivo, la ejecución aislada de este introito en nuestras liturgias nos parece muy inoportuna y fuera de lugar. Tal vez sea ciertamente así, pero no por una desilusión de la que sería responsable el canto gregoriano, sino más bien por nuestra ausencia de memoria.

La misa del día de Pascua, sin embargo, no tiene solamente el color oscuro del deuterus. Si el “Resurrexi” se ubica, como hemos remarcado hasta ahora, como cumplimiento de un recorrido concreto, es también verdad que los otros cantos del proprio de esta misa tocan todas las categorías modales fundamentales del sistema del octoechos.

El gradual “Haec dies” está en protus, es decir en la melodía-tipo de los graduales de segundo modo, mientras el ofertorio “Terra tremuit” propone de nuevo el deuterus para el texto de un salmo (Salmo 75, 9-10) de intenso dramatismo: “Terra tremuit et quievit dum resurgeret in iudicio Deus” (La tierra se asusta y se calma cuando Dios se pone en pie para juzgar).

El verdadero júbilo sólo puede ser confiado al aleluya “Pascha nostrum” y a su explosiva modalidad de tetrardus auténtico, el séptimo modo, lleno de impulso juvenil. Por último, el mismo texto paulino, enriquecido por un ulterior versículo (1 Corintios 5, 7.8), resuena en tritus plagal, el sexto modo, en la antífona a la comunión, en el que la alegría pascual encuentra un arribo sereno, devoto y se convierte en gozo pleno y contenido profundo y orante.

El anuncio pascual, punteado de nuevos “aleluyas” en cada pieza y comentado por la tan conocida como increíble secuencia “Victimae paschali laudes” es, en resumen, completado plenamente. Y resuena durante la misa en todas las lenguas modales posibles conocidas por el canto gregoriano.
__________

La partitura musical reproducida más arriba está tomada del "Graduale Novum", ConBrio Verlagsgesellschaft, Regensburg, 2011, p. 165.
19.4.2014 

Este mesmo intróito, comentado por Bruder Jakob:
14-04-2014 Pasqua - Resurrexi
L’introito pasquale presenta vari aspetti d’interesse musicologico. La melodia propone la tecnica compositiva maqam, diffusa nel Mediterraneo. Nei manoscritti, inoltre, si trova anche la lezione Resurrexit: la terza persona è esigita dalla presenza di un’integrazione tropistica. Si pensi che si conoscono oltre 160 elementi di tropo connessi con Resurrexi/xit.
La melodia in mi plagale presenta un ambito circoscritto alla sesta do-la. Il discorso musicale è estremamente sobrio; sulle prime sembra contrastare l’esuberanza della gioia che ci si attenderebbe a Pasqua. Tutto procede in maniera pacata, “sottovoce”. Sotto la guida della liturgia, ci s’accorge ben presto che la modalità espressiva corrisponde a un disegno preciso: delineare il cammino di fede con fermezza, ma senza facili entusiasmi. A Pasqua sarebbero del tutto fuori posto.
Cristo è risorto; la morte è stata sconfitta. Certamente. La risurrezione e l’ascensione di Cristo, Signore della gloria, sono sempre passi che iniziano con la passione e la morte. La vita umana nella risurrezione di Cristo è trasfigurata: non spalanca le porte a chissà quale emozione. Nella sobria ebbrezza dello Spirito, chi ha partecipato alla morte di Cristo con lui risorge a una vita che è totale adesione alla volontà del Padre, nell’adorazione senza fine.
Il salmo 138 presenta Cristo e il cristiano che si destano dal sonno. Per noi uomini, il risveglio ultimo è preceduto da tanti momenti in cui ci scrolliamo via la sonnolenza e la ruggine di abitudini che ci incrostano e rallentano la corsa gloriosa della Parola. Quasi ci meravigliamo che al risveglio troviamo ancora D-i-o al nostro fianco. Sì, perché LUI non ci abbandona mai, mentre noi ...
Il contatto con D-i-o non avviene in un incontro fuggevole. La nostra vita è tale se è in Cristo. “Alle spalle e di fronte mi circondi, e poni su di me la tua mano” (sal 138, 5). D-i-o ci ha plasmato, traducono i Settanta: il gesto della creazione è istantaneo e insieme perenne. D-i-o sorregge la sua creatura, l’innalza sino al suo cuore, gli sussurra le parole che illuminano il tragitto terreno. La sua mano onnipotente non schiaccia e non disintegra la persona; al contrario, la solleva nella leggerezza.
“Meravigliosa per me la tua conoscenza” (sal 138, 6 a): un giudizio quasi temerario che richiama subito la coscienza dei nostri limiti: “troppo alta, per me inaccessibile” (sal 138, 6 b). La liturgia pasquale ci tiene saldi alla croce. Nella sequela di Cristo poco per volta si ricapitola il mistero della sua missione nel contrasto tra la morte e la vita. Un mistero che invano tenteremmo di decifrare scomponendone gli elementi come se fosse un divertente puzzle per aguzzare l’ingegno e farci pensare che ormai è tutto chiaro e ovvio. “Mors et vita duello conflixere mirando: dux vitae mortuus, regnat vivus” canta la sequenza. 
Solidali con Cristo nella morte e nella risurrezione, siamo chiamati ad una concreta condivisione di dolore e speranza con quanti si trovano lacerati tra le tenebre più fosche e la luce abbagliante. Con Resurrexi i cantori offrono un’occasione di speranza ai profughi che trovano la salvezza mentre tanti loro figli e genitori soccombono nella fuga dalle violenze omicide. Un’occasione di speranza ai papà che vedono sbocciare una nuova vita mentre l’amata muore di parto ... “Victor rex, miserere”.


Depois da 2ª Leitura canta-se o Alleluia Pascha nostrum (MP3):


Escutai este mesmo Alleluia, cantado por uma criança de 9 anos:





Lêde o comentário de Tiago Barófio a esta Aleluia (PDF).

Depois do Aleluia, canta-se a seqüência Victimae Paschali Laudes, aqui cantada pelos Cantori Gregoriani (7:48):



E pelo eslovaco:




E pelo Pedro Manuel Desmazeiros:



Padre Paulo Ricardo de Azevedo Júnior explica a sequência pascal:



Sequência Pascal em Português:




O ofertório desta missa é o Terra tremuit, aqui na versão polifónica de Guilherme Byrd:




A comunhão é a Pascha nostrum, aqui cantada pelo eslovaco:




Comentário da Prof.ª Idalete Giga sobre estes cânticos:





domingo, 10 de abril de 2011

Música própria do 4º Domingo da Quaresma / Dominica Quarta Quadragesimae

Descarregar partituras dos cânticos gregorianos (PDF em latim).

Este Domingo é chamado Domingo Laetare por ser esta a palavra com que se inicia o intróito da Missa. É um Domingo em que se antecipa na Quaresma a alegria que virá com a Páscoa.
A Igreja transmite essa alegria na Liturgia de vários modos: não só nos textos da Missa; mas também permitindo ao celebrante que vista uma casula côr-de-rosa; e aos músicos que toquem a solo:
No tempo da Quaresma só é permitido o toque do órgão e dos outros instrumentos musicais para sustentar o canto. Exceptuam-se, porém, o domingo Laetare (IV da Quaresma), as solenidades e as festas.

Tangedores do órgão de tubos, aproveitai hoje!

Sobre este Domingo, vêde o episódio d'A Dominga com o Papa Bento XVI.
1ª parte, sobre a arte sacra e os ensinamentos do Papa Bento XVI:



2ª parte, em que se lê o Evangelho, e os Cantori Gregoriani de Cremona cantam:

1:13 Intróito Laetáre Ierúsalem
3:25 O maestro Fulvio Rampi explica a peça anterior e a seguinte
6:00 Comunhão Lutum fecit ex sputo Dóminus, antífona que deve ser cantada neste Domingo se fôr lido o Evangelho do Cego de Nascença.



Para os coros capacitados, existe um belíssimo Laetare Ierusalem a 6 vozes da autoria de Estêvão de Brito.

Acerca do tempo da Quaresma e do intróito Laetare desta Missa, comentou a Prof.ª Idalete Giga:





Ainda sobre este intróito, escreveu Bruder Jacob:

Clicai e lêde.


Tractus Qui confidunt in Domino.
Gravação no ensaio do Côro Gregoriano de Lisboa:

    Quem confia no Senhor é como o monte Sião: nada o pode abalar, está firme para sempre.
    Como Jerusalém, cercada de montanhas, assim o Senhor envolve o seu povo, agora e para sempre.




    Uma versão mais simples, em latim, composta e gravada pela nossa Capella:




    Comentário de Tiago Barófio a êste tracto:
    Qui confidunt in Domino, sicut mons Sion:
    non commovebitur in aeternum, qui habitat in Ierusalem.
    Mons magnus est, mons terribilis est,

    ibidem Hiesus sedebat cum discipulis suis

    (Prosa: NONANTOLA, Cantatorio, 42r)
    Montes in circuitu eius: et Dominus in circuitu populi sui,
    ex hoc nunc et usque in saeculum
    (sal 124, 1-2)

    Dei tratti domenicali del presente tempo liturgico, quello odierno richiama più di tutti la recensione melodica dei cantici della veglia pasquale. Forse anche questo particolare mira a evidenziare il carattere peculiare della celebrazione a metà del cammino quaresimale. Il colore rosaceo – condiviso con la domenica Gaudete d’avvento – e soprattutto il canto gioioso dell’introito Laetare Ierusalem aprono uno squarcio nella calotta violacea e penitenziale, lasciano intravvedere cieli nuovi e terra nuova. La Pasqua, sempre più vicina, inizia a mandare segnali luminosi e confortanti. Gli sforzi ascetici e le pratiche penitenziali allentano il loro rigore e si rivelano in tutto subalterne e funzionali all’esperienza pasquale, il decisivo passaggio dalle tenebre alla luce, dall’uomo vecchio alla creatura nuova che continuamente si rinnova in Cristo Gesù.
    Il clima di letizia spirituale ed emotiva, annunciata dal canto d’ingresso, è ribadito pure dal responsorio graduale (Laetatus sum in his quae dicta sunt mihi, in domum Domini ibimus. Fiat pax ...: sal 121, 1.7). La folla dei pellegrini trascina con sé i viandanti sperduti. Troppe persone ancora oggi s’aggirano senza meta nel deserto dell’isolamento e dello sconforto. Abbandonati da tutti, rischiano di abbandonare l’unica àncora in cui potrebbero trovare la salvezza. 
    Sembra che il cantore intoni il tratto lucidamente cosciente che si può trovare una via d’uscita dalle strettezze soffocanti. Occorre ribaltare le condizioni: trasformare l’isolamento in solitudine, facendo l’esperienza che non si è mai meno soli, di quando siamo soli con D-i-o. 
    Il tempo in continua frammentazione e lo spazio sempre più angusto si stabilizzano. La prospettiva vaga di una religiosità superficiale e abitudinaria si ricompone e diviene visione concreta della realtà vissuta. Ci ritroviamo in compagnia dei santi, dei discepoli di Cristo. Alcune persone conosciute e molti volti anonimi ci trascinano di nuovo alla sequela del Signore Gesù. All’inizio ci lasciamo guidare e siamo sorretti dalla loro fede. Man mano che il sentiero s’inerpica verso la vetta del Tabor, ciascuno è chiamato a prendere in mano la propria esistenza, diviene pienamente responsabile, cammina sulle proprie gambe, si muove spedito. Avanza con un passo deciso e sicuro che gli permette di divenire a sua volta umile guida e orientamento per i fratelli e le sorelle che lo seguono alla ricerca del Volto.
    Il movimento alterna passi lenti e slanci di corsa. È quasi una fuga immobile che nasce da una condizione di solida stabilità. Si ripete e si rinnova per ciascuno l’esperienza del Monte Sion, di Gerusalemme, della Chiesa. Come canta il tropo nonantolano, è un momento grande e terribile. Vale la pena non perdersi d’animo. Non ci si può lasciare trattenere dalla zavorra, il cui peso s’è già addossato Cristo nel portare la Croce.


    Ofertório Laudate Dominum, quia benignus est.Louvai o Senhor, porque é benigno: salmodiai no seu nome, porque é suave: todas e quaisquer coisas que Ele desejar se farão no céu e na terra.
    Partitura com versículos (PDF em latim) na edição alemã de Antão Estingle.


    Comunhão Lutum fecit, cantada pelo eslovaco:




    Sôbre a comunhão Lutum fecit, ouvi outra gravação e lêde o que nos escreveu o maestro Fulvio Rampi:

    Obras maestras del canto gregoriano / La antífona del ciego de nacimiento

    Es el communio del domingo "Laetare", el cuarto de la Cuaresma, en una nueva ejecución que nos ofrecen los "Cantori Gregoriani" y su Maestro

    de Fulvio Rampi




    TRADUCCIÓN

    El Señor hizo barro con la saliva
    y untó con él mis ojos;
    y fui
    y me lavé
    y vi
    y creí en Dios.

    (Juan 9, 6-11)

    Una cosa pido al Señor,
    es lo que busco:
    habitar en la casa del Señor
    todos los días de mi vida.

    El Señor hizo barro…

    Para contemplar la dulzura del Señor
    y admirar su templo.

    El Señor hizo barro…

    (Salmo 27, 4)



    ESCUCHA



    GUÍA A LA ESCUCHA


    El contexto litúrgico que rodea este breve communio evangélico es muy especial. “Laetare Ierusalem”, alégrate Jerusalén: de este modo empieza el introito del cuarto domingo de Cuaresma, llamada de hecho “Dominica Laetare”. El paralelo con el tercer domingo de Adviento, la “Dominica Gaudete”, es evidente. Se trata de dos fiestas unidas entre sí por la anomalía de la alegría y que la liturgia sitúa, de manera sugestiva, en el centro de dos tiempos fuertes de carácter penitencial como son el Adviento y la Cuaresma.

    Esta sorprendente invitación a la leticia la podemos ver tanto en los signos visibles de la liturgia, que de manera totalmente excepcional cambia el color de las vestiduras del celebrante del morado al rosa, como en la forma sonora, decididamente más rica, que el canto gregoriano reserva de manera especial a los introitos de estos dos domingos.

    Si el texto paulino del “Gaudete” (Filipenses 4, 4-6) manifiesta la alegría de la Navidad, el texto de Isaías del “Laetare” (60, 10-11) orienta el recorrido cuaresmal hacia la Pascua.

    Pero no sólo con la exuberancia textual y musical del introito, el “proprium missae” del cuarto domingo de Cuaresma alude de manera significativa y directa a la Pascua. Lo hace también con una pequeña fórmula de acento, característica de las melodías-tipo de los cánticos de la Vigilia de Pascua: esta célula melódica, que ya hemos visto en el introito “Invocabit me” (en el acento del verbo “glorificàbo”) del primer domingo de Cuaresma, aparece también en dos piezas que antiguamente se asignaban sólo a este cuarto domingo.

    La primera de ellas es el tractus “Qui confidunt”, construido precisamente sobre la melodía-tipo de los cánticos pascuales.

    La segunda, con la presencia de la misma fórmula, es el íncipit de la antífona “Ierusalem quae aedificatur”, que en su origen estaba destinada a communio de esta misa festiva.

    El puente ideal entre el primer domingo y la Pascua, construido sobre esta fórmula musical recurrente, está dotado de un pilar central precisamente en este cuarto domingo. La invitación a la alegría, que el introito traduce tal como se ha dicho, encuentra su esencia expresiva en este recordatorio pascual que resuena varias veces en la misma celebración cuaresmal.

    Esta coherencia está ligeramente oscurecida en el actual ordenamiento litúrgico de ciclo trienal. De hecho, en el año A se prevé la sustitución del communio original por la antífona “Lutum fecit”. La lectura evangélica del relato de Juan del episodio de la curación del ciego de nacimiento, prevista para este domingo, ha motivado la utilización de susodicho communio, que los códices gregorianos destinaban a la feria IV de la cuarta semana de Cuaresma, unos días más adelante.

    El texto de esta breve antífona se compone fundamentalmente de dos frases, de hechura muy distinta entre ellas, que sintetizan el episodio milagroso. A diferencia de los otros communio cuaresmales asociados a episodios evangélicos (el de la Samaritana, de Lázaro, de la adultera), en este caso no es Cristo quien habla, sino que es el ciego de nacimiento quien relata su curación.

    La primera frase, de gran sencillez estilística y sin ningún énfasis, expone los hechos de manera objetiva. No hay todavía nada extraordinario: Jesús ha hecho barro con su saliva y lo ha extendido sobre los ojos enfermos. La única punta expresiva se puede observar en la intensidad del adjetivo conclusivo “meos”, “mis” ojos: la silaba tónica, en este caso, está formada por un neuma descendiente de tres notas (climacus) que en el ámbito de esta primera frase formada por sílabas con una o dos notas constituye el punto de máxima densidad sonora. Además, la primera de estas tres notas, tal como se puede observar en las anotaciones en campo abierto que rodean la notación cuadrada, es la única dotada de valor ampliado en toda la primera frase. En todo caso, el funcionamiento rítmico global hasta esta primera cadencia es totalmente ordinario y los acentos naturales textuales están secundados por la elevación melódica regular en correspondencia con la sílaba tónica de cada palabra.

    Si la primera frase resalta el hecho, la segunda proclama el acontecimiento. El estilo musical no cambia, se mantiene con rigurosa sencillez; pero cambia radicalmente el criterio de composición textual.

    Al funcionamiento ordinario inicial del relato se contrapone, repentinamente, la descarnada centonización de cuatro verbos consecutivos, vinculados por la repetición de la conjunción “et”, utilizada como artificio retórico con una gran fuerza de persuasión: “et abii et lavi et vidi et credidi Deo”; y fui y me lavé y vi y creí en Dios.

    El significado de la poderosa y eficaz síntesis en el plano textual lo confirma, y concretiza ulteriormente, el fraseo musical sugerido por las fuentes manuscritas en campo abierto. Los antiguos neumas evidencian sobre todo el crescendo expresivo de los tres primeros verbos: las correspondientes silabas de acento están progresivamente dotadas de sonido de valor amplio, hasta la confirmación del milagro (“et vidi”), traducida rítmicamente con el doble énfasis de los dos sonidos descendientes en la sílaba de acento (clivis de valores amplios con ulterior añadido sangalense de la “t” de “tenete”, letra que invita a “trattenere” – retardar – la correspondiente sílaba a causa de su importancia).

    Pero la verdadera sorpresa se realiza precisamente a partir de este contexto, es decir, de esta aparente cadencia que, de manera solemne, guía la melodía al re grave. Dicho procedimiento, aunque indica una meta “acentuativa” de gran importancia, no configura para nada una conclusión definitiva, porque el enérgico arranque del último “et” proyecta el fraseo de este enésimo “climax” de la monodia gregoriana hacia el verdadero punto culminante: “et credidi Deo”, y creí en Dios.

    Los neumas indican claramente, también a través de la ausencia intencionada de la licuecencia en el último “et”, la proclamación urgente y perentoria de este inciso final: el acto de fe es lo que cierra la antífona, confiriéndole un significado pleno.

    Efectivamente, es así, también desde el punto de vista de la construcción modal global. La pieza está sostenida por un procedimiento melódico en “tritus plagale” (sexto modo); es precisamente este último y decisivo inciso el que, después de una aparente cadencia hacia el grave, vuelve a llevar a la pieza a su verdadera modalidad de pertenencia. Una modalidad que encuentra amplio espacio sobre todo en el tiempo pascual y que, en este contexto cuaresmal, relata un signo milagroso que se convierte en itinerario de fe y que, narrado de esta manera, resuena como anticipación y promesa de un cumplimiento futuro.
    __________

    La partitura musical reproducida más arriba está tomada del "Graduale Novum", ConBrio Verlagsgesellschaft, Regensburg, 2011, p. 87.
    __________

    Traducción en español de Helena Faccia Serrano, Alcalá de Henares, España.
    __________

    29.3.2014 


    Ainda sobre a comunhão Lutum fecit , lêde o que escreveu Bruder Jacob:



    Quando se lê o Evangelho do filho pródigo, canta-se a Comunhão Oportet te, aqui solmizada:



    Partituras e gravação de 10-3-2018:
    in. Letare Jerusalem http://pemdatabase.eu/image/22895
    ky. http://pemdatabase.eu/image/4500
    gr. Letatus sum = in.
    tr. Qui cõfidũt http://pemdatabase.eu/image/22896
    of. Laudate Dominum = tr.
    sa. = ky.
    ag. http://pemdatabase.eu/image/4501
    cõ. Jerusalem que edificatur = of.
    hy. Pange lingua
    an. Ave Regina caelorum http://divinicultussanctitatem.blogspot.pt/2011/09/santa-missa-cantada-ao-domingo.html

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